China defiende al Gobierno español ante el desafío de Trump
La portavoz de Exteriores Mao Ning denuncia que las amenazas de Trump de imponer un embargo a Madrid "violan el derecho internacional y convierten el comercio en instrumento de presión militar".
La República Popular China ha reaccionado directamente a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un embargo comercial al Estado español si su gobierno se niega a seguir cediendo bases militares para su ofensiva contra la República Islámica de Irán. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, ha sentenciado que el comercio “no debe ser utilizado como arma ni como instrumento”, según recoge Global Times. La respuesta de Pekín sigue a las amenazas de Trump con un bloqueo comercial integral a Madrid para que permitiera el uso de bases de Morón y Rota en más operaciones vinculadas a los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán. Pekín, a su vez, condena a las “acciones militares contrarias al derecho internacional” que implican a Washington y Tel Aviv.
Mao Ning ha reiterado la exigencia de “cese inmediato de hostilidades” en la región y subraya "la necesidad de proteger la estabilidad de las cadenas globales de comercio", y no servirse de la interdependencia económica para "intimidar a terceros países que se niegan a prestar sus infraestructuras militares en un conflicto que no los afecta directamente". La diplomacia china se alinea explícitamente con la postura española, que aparentemente ha rechazado ser “cómplice por miedo” a Trump y ha negado el uso de sus bases para la campaña de bombardeos. Además, Madrid ha recibido apoyos retóricos desde Bruselas, París y Berlín, donde el discurso de la UE sobre la guerra de Trump e Israel empieza a incorporar explícitamente la presión comercial del inquilino de la Casa Blanca.
La reacción de Pekín responde, a su vez, a un acercamiento estratégico previo con Madrid, reforzado por visitas de Estado de los reyes de España y encuentros repetidos entre Pedro Sánchez y Xi Jinping, en los que el gobierno español ha dejado claro su interés en consolidar a Madrid como “socio fiable” de Beijing frente a la ambición de Washington de controlar el tablero comercial y militar. En ese sentido, el giro discursivo de la Casa Blanca –que hasta ahora había dirigido su guerra arancelaria sobre la propia China– hacia un país europeo concreto ha desencadenado una respuesta más explícita de Pekín, que ve en la amenaza de Trump un intento de expandir el uso del comercio como herramienta de chantaje más allá de la relación bilateral.
El bloque asiático, segunda economía mundial y segundo socio comercial de la Unión Europea, percibe en el rechazo de Trump a Sánchez como un punto de presión más amplio sobre la posición estratégica de Occidente en materia comercial, y aprovecha la ocasión para reforzar la imagen del Estado español como “puente” entre Europa y Asia, en un escenario donde la llamada "diversificación de socios comerciales" y de "alianzas de seguridad" se convierten en ejes central de la política exterior madrileña.
La agresión de EE.UU. e Israel a Irán y la Guerra en Oriente Medio en su conjunto, unido al embargo anunciado al Estado español y la propia reacción de China, podrían significar el punto de partida y pretexto para una reconfiguración del orden mundial, donde cabe la posibilidad de que el Gobierno de Sánchez, que anticipa el desastre que pueda suponer una guerra larga contra Irán, plantee un modelo de política exterior más alejado de la disciplina absoluta hacia todos los dictados de Washington, con la contrapartida de la volatilidad en las relaciones comerciales con EE.UU. a corto plazo.