Irán niega haber atacado en Turquía y Azerbaiyán
La Embajada en Madrid emite un comunicado en el que acusa a los servicios secretos israelíes de "orquestar operaciones para atribuirle acciones que no ha cometido".
La Embajada de la República Islámica de Irán en Madrid hizo público este jueves un comunicado en el que, tras condenar nuevamente la "agresión de los regímenes rebeldes de Estados Unidos e Israel", denuncia la existencia de una "campaña de operaciones de falsa bandera orquestada por el Mossad" para "implicar a Teherán en acciones que no ha cometido". Según la nota diplomática publicada en redes sociales, "agentes del Mossad en algunos de estos países han sido detenidos debido a la ejecución de operaciones engañosas de falsa bandera, destinadas a atribuirlas a la República Islámica de Irán". El comunicado señala específicamente que cualquier acción atribuida a Irán en Turquía y la República de Azerbaiyán "podría ser una operación de falsa bandera realizada por los agresores".
El texto recuerda que, de acuerdo con los principios del derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, la agresión contra la soberanía y la integridad territorial de Irán "genera automáticamente el derecho a la legítima defensa del pueblo iraní", un derecho que, según la embajada, "está siendo ejercido actualmente por las Fuerzas Armadas de la República Islámica". La nota subraya que "Irán respeta la soberanía de los países vecinos", pero advierte que el derecho a la defensa "incluye golpear cualquier origen utilizado para llevar a cabo agresiones", en clara referencia a los ataques contra bases e instalaciones estadounidenses en la región del Golfo Pérsico.
El comunicado llega justo después de que Turquía denunciara esta semana que "un misil iraní fue interceptado por sistemas de la OTAN sobre el Mediterráneo oriental" y de que Azerbaiyán informara de un ataque con drones contra su exclave de Najicheván, que inicialmente fue reportado internacionalmente como un drone iraní. Teherán ha negado oficialmente su participación en ambos incidentes, y ahora apunta directamente a una "operación de inteligencia israelí para tensar sus relaciones con dos países vecinos", con los que mantiene vínculos complejos. La acusación se suma a las denuncias previas de Irán sobre la presencia del Mossad en la región y sus intentos de desestabilizar el país mediante alianzas con grupos de oposición.
Mientras los bombardeos continúan por sexto día consecutivo y la guerra se extiende a nuevos frentes, la guerra de propaganda cobra protagonismo. La versión iraní choca con la narrativa occidental que acusa a Teherán de expandir el conflicto. En medio, los gobiernos de Turquía y Azerbaiyán se ven atrapados entre las evidencias de los ataques y las negativas de Irán, mientras el Mossad y la CIA operan en las sombras tejiendo alianzas con grupos kurdos iraquíes y otros actores para avivar el fuego. La guerra se libra también en las mentes de una opinión pública y los dirigentes de terceros países.