Huelga nacional en Bélgica
100.000 personas salen a las calles contra la reforma de pensiones y el gasto militar impuesto por el gobierno De Wever.
Unas 100.000 personas secundaron este jueves en Bélgica una huelga y una manifestación convocada por los principales sindicatos y organizaciones progresistas contra las políticas de ajuste del gobierno del conservador Bart De Wever, según informa People's Dispatch. La movilización en Bruselas culmina un largo proceso de organización y movilización para denunciar los planes del Ejecutivo de recortar pensiones y financiar la militarización a costa de los salarios. "Nuestros mensajes principales son: parar la penalización de las pensiones, mantener la indexación salarial y buscar ingresos de quienes tienen los bolsillos más profundos", declaraba Selena Carbonero Fernandez, secretaria general de la confederación sindical FGTB-ABVV.
El núcleo del conflicto es la reforma que pretende obligar a la mayoría de la población a trabajar hasta los 67 años mediante un sistema de bonificaciones y penalizaciones. Por cada año de jubilación anticipada, los trabajadores podrían ver recortada su pensión hasta un 5% anual, un modelo que, según Kim De Witte, experto en pensiones del Partido de los Trabajadores de Bélgica (PTB-PVDA), "penaliza a quienes empiezan a trabajar pronto, a menudo en ocupaciones penosas y con pensiones más bajas, y premia a quienes empiezan más tarde y ya tienen una buena pensión". La presión sostenida durante un año ha logrado algunos avances: según De Witte, el impacto global de las medidas se ha reducido en una cuarta parte y unos 20.000 trabajadores evitarán las sanciones; "el gobierno está vacilando y cambiando sus planes bajo la presión de la calle", afirma.
Los manifestantes denuncian también la amenaza que pesa sobre el sistema de indexación salarial, un mecanismo que ajusta automáticamente los salarios al coste de la vida y que el ejecutivo pretende limitar. Bert Engelaar, presidente de FGTB-ABVV, advirtió que "los precios suben constantemente, pero los salarios no siguen el ritmo. Tocar la indexación es tocar la dignidad". Paralelamente, las organizaciones convocantes del paro nacional denuncian el aumento del gasto militar previsto por el gobierno de De Wever, que planea comprar 1.500 vehículos de combate, municiones, drones y sistemas de inteligencia artificial, mientras se recortan servicios públicos esenciales como la sanidad y las pensiones. Peter Mertens, secretario general del PTB-PVDA, señaló que "la gente que mantiene este país en marcha se niega a pagar la factura de la belicista de Theo Francken, ministro de Defensa, y sus aliados".
La movilización representa supone un paso significativo en el ciclo de movilizaciones, donde la frustración de los trabajadores de los sectores público y privado se ha canalizado contra los responsables políticos de la reforma. Mertens advirtió del peligro de que la ira social derive hacia la extrema derecha si no se articula una alternativa clara: "Establecer una narrativa diferente ya es un gran paso adelante". Los sindicatos prometen "mantener la presión" en los próximos meses para lograr la retirada completa de la reforma de pensiones y frenar el desvío de fondos hacia el rearme. "La columna vertebral de la economía belga no permitirá que se metan con la indexación salarial y las primas por turnos nocturnos", concluyó Mertens en declaraciones recogidas durante la jornada de paro.