La inteligencia israelí reconoce que Irán no caerá pronto
Altos cargos admiten que Teherán resiste y mantiene el control de la calle, mientras el nuevo ayatolá desafía a Washington con mantener el cierre de Ormuz y abrir nuevos frentes.
Altos cargos de los servicios de inteligencia israelíes han reconocido que la República Islámica de Irán no caerá en un futuro inmediato a pesar de la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel mantienen desde hace dos semanas contra el país, según informa The Wall Street Journal. Fuentes familiarizadas con las evaluaciones de inteligencia de los sionistas señalan que las condiciones en la calle "no son propicias para una rebelión popular", que los líderes iraníes mantienen el control de la situación. Assaf Orion, exjefe de planificación estratégica del ejército israelí, advierte de que "no hay una receta" para forzar un cambio de régimen mediante una campaña militar y que estos procesos "pueden llevar años". El primer ministro Benjamin Netanyahu reconocía este jueves que "no está seguro de que los iraníes puedan derrocar al régimen", aunque aseguró que Israel trabaja para crear las condiciones que lo permitan.
Mientras tanto, el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, lanzó un mensaje directo en su primera declaración pública desde que asumió el cargo tras el asesinato de su padre en los bombardeos israelíes de febrero. En un comunicado difundido por medios estatales iraníes, el nuevo ayatolá advirtió que Irán mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz como herramienta de presión y continuará atacando las bases estadounidenses en la región. Khamenei, que no ha sido visto en público desde el inicio de la guerra, explicó los ataques contra instalaciones militares en países del Golfo señalando que esos gobiernos han permitido a EE.UU. establecer bases en su territorio y afirmó que se abrirán "nuevos frentes" en los que el enemigo es "vulnerable".
La guerra amplía su radio de acción mientras los países del Golfo empiezan a notar las consecuencias. Kuwait confirmó este jueves que sus fuerzas armadas respondieron a una oleada de amenazas aéreas, incluidos drones que sobrevolaron el aeropuerto internacional de Kuwait. El ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al-Busaidi, declaró a la prensa local que su país "no apoya la guerra por carecer de legitimidad" y afirmó que los objetivos del conflicto "van más allá de impedir que Irán obtenga un arma nuclear": "También pretende debilitar Irán, remodelar la región, avanzar en la agenda de normalización con Israel, impedir la creación de un Estado palestino y debilitar a quienes apoyan ese proyecto".
Arabia Saudí ha intensificado sus gestiones diplomáticas para tratar de lograr un "periodo de calma" que pueda conducir a un alto el fuego, aunque las condiciones iraníes —reparaciones y garantías internacionales— chocan frontalmente con la negativa estadounidense e israelí a negociar. Irán ha demostrado que puede mantener en jaque a sus vecinos del Golfo y a los mercados energéticos con ataques selectivos, una capacidad que puede sostener durante un periodo prolongado, ya que dispondría de capacidades que aún no habrían sido reveladas. Mientras la administración Trump insiste en que "la victoria está cerca", los propios estrategas israelíes admiten que derribar la República Islámica no será tarea fácil ni rápida.