Merz se desmarca de Trump ante el riesgo de "una guerra sin fin" en Irán
El canciller alemán se retira de su apoyo inicial a la ofensiva contra Teherán al constatar el golpe económico y el auge migratorio, mientras carga contra Washington por aliviar las sanciones al petróleo ruso.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha corregido abruptamente su posición sobre la guerra que Estados Unidos e Israel mantienen contra Irán, apenas una semana después de mostrarse "plenamente alineado" con Donald Trump durante una visita a la Casa Blanca. En un viaje a Noruega este viernes, Merz expresó su temor a que el conflicto derive en una "guerra sin fin" y alertó del impacto que la escalada bélica está teniendo sobre la economía alemana, el encarecimiento de la energía y el riesgo de una nueva crisis migratoria. El giro discursivo contrasta con la imagen que ofreció Merz en Washington, donde llegó a reírse complaciente mientras el presidente estadounidense presumía de los daños infligidos a Irán y ambos coincidían en la necesidad de "eliminar la dictadura de Teherán".
El cambio de postrua de Merz responde a la creciente presión interna, el cálculo de los daños y al creciente aislamiento europeo. Mientras el canciller seguía sin fisuras la poostura de Washington, otros líderes como Pedro Sánchez o Emmanuel Macron marcaban un perfil más prudente tras los primeros ataques, aunque hayan seguido colaborando indirectamente con desde la estructura de la OTAN. Esta semana, incluso la italiana Giorgia Meloni, aliada habitual de Trump, se sumó a las críticas. Los socialdemócratas alemanes han arreciado sus ataques contra Merz por su complacencia inicial, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se desmarcó del discurso abiertamente belicista de Ursula Bomberleyen. El canciller ha pasado de ser el principal valedor de la ofensiva entre los socios de la UE a tener que dar un giro brusco en una sola semana ante una opinión pública que empieza a fruncir el ceño con las consecuencias de un conflicto con visos de alargarse.
La puntilla llegó este viernes con la decisión de Washington de aliviar temporalmente las sanciones al petróleo ruso para contener la subida de precios, una medida que Merz calificó de "errónea" y que, advirtió, "permitirá a Rusia explotar la guerra en Irán para reforzar su ofensiva en Ucrania". Macron y Volodimir Zelensky se sumaron a las críticas: "Rusia recibirá más dinero y habrá más ataques con drones en Oriente Medio", denunció el presidente ucraniano desde París. La paradoja es que la guerra iniciada por Trump para "castigar a Irán" está acabando por beneficiar a Moscú y dispara los costes para EE.UU. y sus aliados, que ve cómo se relajan las sanciones mientras sus petroleros encuentran compradores ávidos.
Mientras Merz se retira sobre la marcha, el conflicto entra en su tercera semana sin visos de solución. Los bombardeos estadounidenses alcanzaron este viernes la estratégica isla de Kharg, principal punto de exportación petrolera iraní, aunque Trump aseguró haber "perdonado" las infraestructuras energéticas por "decoro". El precio del crudo supera los 100 dólares, la bolsa estadounidense ha perdido 2,2 billones en dos semanas y algunos países europeos tratan de negociar por separado con Teherán para garantizar el paso de sus buques por Ormuz.
Alemania, cuya industria manufacturera ya cojeaba antes de la guerra en Irán, afronta ahora unas elecciones regionales donde el malestar económico y el pánico moral a una nueva crisis migratoria podrían beneficiar a los neonazis de la AfD. El canciller intenta desmarcarse a tiempo, pero su imagen de aliado entusiasta de Trump en los primeros días del conflicto le perseguirá durante lo que queda de legislatura.