Las primeras dos semanas de la guerra contra la República Islámica de Irán ya habían costado a Estados Unidos alrededor de 12.000 millones de dólares, según confirmó el 15 de marzo el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Kevin Hassett, en una entrevista con la cadena NBC News. Hassett reveló que la cifra le fue proporcionada en una reunión a puerta cerrada por altos mandos del Ejército estadounidense ante congresistas y funcionarios de la administración en Washington D.C. 

En un principio, Hassett se negó a confirmar los rumores sobre una posible solicitud al Congreso para una partida extraordinaria adicional de 50.000 millones de dólares, argumentando que "ya tenemos las armas que necesitamos, por lo que no creo que sea necesario un suplemento en este momento". No obstante, tan solo cuatro días más tarde, el Departamento de Defensa solicitó al Congreso cuatro veces más, 200.000 millones de dólares. 

41,6 millones por hora

Desde entonces, el gasto ha escalado de forma brusca. El Iran War Cost Tracker, un contador independiente en tiempo real basado en datos del Pentágono, el Center for Strategic and International Studies (CSIS) y análisis de medios como The New York Times y The Wall Street Journal, sitúan el coste acumulado para EE.UU. en más de 25.857 millones de dólares al 20 de marzo. El sitio estima un ritmo sostenido de 1.000 millones de dólares diarios, lo que equivale a 11.574 dólares por segundo y 41,6 millones por hora.

El portal desglosa el origen del coste con precisión: en los primeros seis días, el Pentágono informó al Congreso de un desembolso superior a 11.300 millones de dólares (excluyendo preparativos previos). El CSIS calculó 3.700 millones solo en las primeras 100 horas y elevó la cifra a 12.700 millones al sexto día, incluyendo pérdidas de combate por 1.400 millones y operaciones diarias por 27 millones. The Guardian, citando al CSIS, advertía ya el 19 de marzo que el total "probablemente supera los 18.000 millones". Con el ritmo de mil millones diarios, la factura ha superado ampliamente esas proyecciones iniciales.

El grueso del gasto inicial se concentró en las armas más caras del arsenal estadounidense: misiles Tomahawk Block V (3,6 millones cada uno), JASSM-ER (1,5 millones), interceptores THAAD (12,7 millones por unidad) y PAC-3 Patriot (3,7 millones). El CSIS estima que solo en interceptores se gastaron entre 1.200 y 3.700 millones en tan solo las primeras 100 horas. 

Expertos consultados por The Guardian y CSIS coinciden en que estas cifras subestiman el coste real porque excluyen la reconstrucción de bases dañadas, el reposicionamiento previo de la flota (630 millones solo en despliegue naval) y los efectos indirectos, tales como la subida del petróleo Brent a 105-119 dólares/barril y la gasolina en EE.UU. a 3,88 dólares/galón.

Tel Aviv gasta tres veces menos que Washington

En el caso del Estado sionista, las cifras no son "tan" transparentes. Sin embargo, los medios israelíes han publicado estimaciones oficiales y semi-oficiales que permiten dimensionar el impacto por lo bajo. Según una publicación del diario Haaretz del 19 de marzo, en los primeros 19 días de guerra, el ejército genocida ha gastado 20.000 millones de shekels (aproximadamente 5.300 millones de dólares). El Ministerio de Defensa estima un gasto militar diario de 1.500 millones de shekels (unos 400 millones de dólares).

The Times of Israel añade que el coste económico total, incluyendo parálisis productiva, reservas de emergencias y restricciones, podría alcanzar los 3.000 millones de dólares semanales si se mantienen las limitaciones y ritmos actuales, lo que supondría un gasto total aproximado de 9.000 millones de dólares desde el inicio de la agresión a Irán.

A diferencia de Washington, Tel Aviv no ha solicitado aún suplementos extraordinarios públicos equivalentes a los 200.000 millones que el Pentágono pidió al Congreso, pero el Gobierno de Netanyahu ya aprobó un presupuesto de emergencia el 10 de marzo para financiar la guerra, elevando el déficit fiscal proyectado del 3,9% al 5,1% del PIB.