Antonio Turiel Martínez (León, 1970) es un conocido científico y divulgador español reconocido por sus investigaciones sobre energía, sostenibilidad y el agotamiento de los recursos naturales. Doctor en Física Teórica y licenciado en Física y Matemáticas, trabaja como investigador en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, donde estudia fenómenos relacionados con la oceanografía y al cambio climático. Ha adquirido una amplia reputación y popularidad por su labor como divulgador y comunicador, a través de su blog The Oil Crash, los seis libros que ha publicado, numerosas conferencias, así como por decenas de artículos y colaboraciones en revistas y prensa. En sus intervenciones, Turiel aporta una perspectiva crítica sobre los límites del modelo energético capitalista y subraya la necesidad de una transición hacia formas de vida más sostenibles.

¿Qué está pasando exactamente en el estrecho de Ormuz para que un único punto del mapa pueda desatar una crisis energética y económica mundial?

El gran problema que hay con el petróleo es que está muy concentrado. Los yacimientos de petróleo del mundo, los mejores, están muy concentrados en esa zona, que es lo que se llama el Golfo Pérsico, esencialmente la Península Arábiga, Irán, Irak... Estas son las zonas donde se concentra la mayoría de las reservas de petróleo, sobre todo del petróleo más fácil de extraer del planeta. Como además se trata de países históricamente volcados en la exportación y relativamente no tan poblados como otras zonas —aunque su población ha aumentado mucho en sus últimas décadas—, ahí están quienes son los principales exportadores de petróleo del mundo. Eso hace que por esas rutas pase la mayoría del petróleo que está a la venta, que además no dejan de ser dos mares muy estrechos.

Porque en el fondo el problema ya no es solamente cuánto petróleo se extrae en el mundo, sino cuánto petróleo realmente está disponible para ser vendido en el mundo. Entre lo que se extrae y lo que se sintetiza, digamos que hoy en día se producen unos 100 millones de barriles cada día. De estos 100 millones de barriles que se producen cada día, más o menos, unos 56, más o menos, los consumen los propios países que los producen. Los consumen porque tiene su propia industria, porque tienen sus necesidades también de la propia industria extractiva que consume energía por mil motivos, y también porque, obviamente, para que la población esté contenta se les ofrece combustible más barato, y eso hace que sus consumos sean más desmedidos. El hecho es que, disponible para la venta a países importadores como es el nuestro, solo quedan al final unos 44,45 millones de barriles diarios.

Por el Estrecho de Ormuz pasan 16 millones de barriles de petróleo crudo, más otros 4 millones de refinados; es decir, entre gasolina, diésel, combustible, a grosso modo, por ahí pasan 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados. Y eso representa más del 40% de lo que está disponible a la venta. Es el 20% del consumo, pero el 40% de lo que realmente está a la venta. Con lo cual, ese punto en concreto, el Estrecho de Ormuz, es un punto neurálgico, crítico para el comercio mundial de petróleo. Siempre lo ha sido. Esto no es nada nuevo, esto se lleva sabiendo desde hace décadas y es la razón principal por la que hasta que no ha venido este imbécil [Donald Trump], a nadie se le había ocurrido nunca atacar a Irán, porque eran conscientes de que Irán podía hacer esto, lo que está pasando ahora.

¿Por qué vías concretas está llegando ahora mismo el crudo y el Gas Natural Licuado a la UE, y qué cuellos de botella ves ya formándose?

Las procedencias son muy diversas. Posiblemente el país que más diversificada tiene su procedencia es España. Históricamente, aunque ha ido cambiando, ha importado mucho petróleo de México, de Nigeria, algo también de Arabia Saudita, de Venezuela.

La Unión Europea es un poquito menos diversa, tiene también bastantes países, porque la legislación europea pone un límite al porcentaje máximo que tú puedes depender de un solo importador. En materias estratégicas como son los hidrocarburos, el límite no recuerdo cuánto es, pero me suena que es como un 10 o un 15%. Con lo cual, eso también ofrece a los países la oportunidad de diversificar las procedencias de sus importaciones. Se tiene que decir, sin embargo, que la Unión Europea es fortísimamente dependiente del petróleo ruso, incluso hoy en día. A pesar de los embargos y las sanciones, una parte importante del petróleo que consume la Unión Europea en realidad es petróleo que viene de Rusia y que, por ejemplo, se mete en buques turcos o indios, a veces incluso haciendo transbordos en medio del mar, que es muy peligroso. Ahí está la cuestión de la flota fantasma rusa. La Unión Europea importaba mucho petróleo de Rusia antes de la guerra. No recuerdo el porcentaje, pero bastante amplio, un 20, un 25%, e incluso hoy en día sigue importando mucho petróleo. Lo que pasa es que lo hace por vías más indirectas.

En cuanto al gas, sucede algo parecido. La Unión Europea importaba mucho gas de Rusia antes de la guerra mediante los gasoductos, y ahora lo que está haciendo es importarlo de Rusia a través de buques metaneros. Donde sí que ha habido un cambio mayor es la importación de gas licuado de los Estados Unidos: ha pasado de ser un proveedor marginal de gas de la Unión Europea antes de la guerra a proporcionar entre un 20 y un 25% de todo el consumo de gas, y por ejemplo, algunos meses incluso en España desplaza Argelia como primer proveedor.

"La Unión Europea importaba mucho gas de Rusia antes de la guerra mediante los gasoductos, y ahora lo que está haciendo es importarlo de Rusia a través de buques metaneros".

En cualquier caso, a nivel del gas los principales proveedores son Argelia, Estados Unidos, Qatar y Rusia, que lo sigue suministrando a través de buques metaneros, lo cual es una imbecilidad porque podría proporcionarlo a través de de gasoductos. Este es un poco el grado de diversificación que tenemos. Al final, la Unión Europea sigue dependiendo mucho de Rusia en petróleo, en gas depende muchísimo de Estados Unidos.

Cuando dices que puede faltar hasta el 40% del petróleo que se vende en el mundo, ¿qué significa eso en la práctica para el Estado español o cualquier otro país europeo?

Hay una cosa que hay que entender primero. Se suele decir que España no está tan afectado por este problema porque importamos muy poco petróleo del Golfo Pérsico. Eso es una idiotez, porque los precios suben igual para todos y en un momento determinado China puede pagar la cláusula de indemnización de los contratos de suministro que tenemos firmados con Nigeria, rescindir el contrato y llevarse el petróleo. Entonces la falta de este 40% es extremadamente grave para industria.

Pero para empezar, uno de los problemas más serios que va a plantear es que el petróleo de esa zona es particularmente apto para hacer diésel. Su falta va a causar, como anticipan estos movimientos especulativos actuales, problemas de suministro de diésel. El diésel lleva ya años con problemas. Piensa que la producción mundial de diésel llegó a su máximo en el año 2015. Entre el año 2015 y el año 2017 estuvo oscilando los máximos que nunca ha tenido entre 26 y 27 millones de barriles diarios. En el momento actual la producción de diésel suele estar entre los 22 y los 23. Ha caído entre 10 y 15 puntos respecto a los niveles máximos que tuvo. Esto ya estaba pasando antes de lo de Ormuz, ya lleva años de desarrollo debido fundamentalmente a que estamos llegando a los máximos de extracción de petróleo y que además el petróleo bueno es el que primero llegó a su máximo, y está faltando. Entonces, esto genera problemas ya con el diésel de hace tiempo.

"El diésel lleva ya años con problemas. Piensa que la producción mundial de diésel llegó a su máximo en el año 2015".

Pero es que encima ahora nos encontramos con que este petróleo que se ha bloqueado en Oriente Medio era el mejor para hacer diésel. El diésel es la sangre del sistema económico, porque diésel quiere decir camiones, transporte, quiere decir maquinaria, quiere decir agricultura. Entonces los impactos son tremebundos para que la mayoría de las actividades económicas puedan ser viables. Podemos estar hablando de que el litro de diésel —en el peor escenario posible donde Irán consigue forzar que el barril de petróleo se vaya a los 200 dólares— suba a 3 o 4 euros. Nos podemos imaginar el impacto que tendría esto para todo tipo de industrias, para todo tipo de transporte, los alimentos de los supermercados o los suministros de cualquier tienda y en cualquier fábrica.

Si esta situación se prolonga y realmente vamos más allá de estos precios, va a haber un impacto económico brutal que va a afectar a toda actividad económica, y además, en última instancia, va a empezar a haber problemas de créditos impagados, va a generar una crisis financiera en un momento donde hay varias burbuja financieras muy grandes: la inteligencia artificial, la de la deuda publicada en los estados, etc.

Pero además el problema que hay es que en estos volúmenes tan grandes va a haber un problema de abastecimiento. Creo que va a haber un momento en que el problema va a ser que va a hacer falta racionar, va a haber fenómenos de racionamiento. Claro, la filosofía del racionamiento es incompatible con la filosofía expansionista del capitalismo, con lo cual realmente esto va a ser difícil. Si vamos en esta dirección, va a generar mucha destrucción económica.

Si la guerra contra Irán dura varios meses, ¿qué diferencias concretas veremos en precios, empleos, suministros?

Vamos a una crisis económica acojonante, vamos a ver paro por encima del 30% en el caso concreto de España, cierre de muchas fábricas, vamos a ver una crisis financiera con las bolsas colapsadas, veremos reventar estas burbujas, se creará una crisis de confianza y cuando empiece el racionamiento empezará el problema de suministro de muchísimas cosas, desde alimentos hasta cualquier bien prácticamente: un neumático, un recambio de cualquier cosa... En última instancia puede haber problemas incluso de distribución de alimentos. Entonces, el escenario es muy malo.

Evidentemente hay grados, podemos mirar algo peor o algo mejor dependiendo fundamentalmente de las políticas públicas que se implementen. Si tú tomas medidas públicas destinadas a proteger la población, fundamentalmente la población más vulnerable, pero en última instancia toda la población, se podrá capear mejor que si dejas que esto lo regule el libre mercado. Si dejas que regule el libre mercado, esto será la ley de la jungla.

¿Quién sale ganando y quién sale perdiendo con esta situación: Estados Unidos, Israel, Irán, Rusia,  China, Europa… y por qué?

De los actores implicados ninguno sale ganando. Es decir, ni Irán, ni Israel, ni Estados Unidos tienen realmente nada ganar aquí. Para Irán esto es una crisis existencial. Necesitan hacer mucho daño a Estados Unidos y a sus aliados, que no nos olvidemos que somos nosotros, para que esto no vuelva a pasar. El problema que tiene Irán es que si se retira ahora sabe que de aquí a seis meses o a un año se habrán rearmado y le van a volver a golpear fuerte otra vez y a lo mejor se lo cargan.

Israel está sufriendo en sus carnes los bombardeos y demás. Además está en un proceso de fanatización absoluta, pero ya llevan años en él. Pero obviamente se está generando también mucha destrucción económica, aparte de las pérdidas de vidas humanas, que siempre es lo más grave, igual que en Irán.

En el caso de Estados Unidos, no son ajenos al mercado del petróleo mundial. Aunque sean el primer productor de petróleo del mundo, siguen importando el 40% del petróleo que consumen, con lo cual están viendo ya un encarecimiento. El galón de gasolina está llegando a los 5 dólares, que es una barrera psicológica muy importante allí, igual que aquí la de los 2 euros por litro de diésel. Van a un proceso de recesión y eso que las clases trabajadoras ya están viviendo bastante mal, ya están teniendo muchos problemas para llegar a fin de mes. Pues van a agravarse todos.

"Aunque EE.UU. sea el primer productor de petróleo del mundo, siguen importando el 40% del petróleo que consumen, con lo cual están viendo ya un encarecimiento".

No hay ningún país que gane. Yo creo que el único país que lo puede mirar con cierta distancia es Rusia, porque está perfectamente autoabastecida. Es un país enorme, con relativamente poca población para lo grande que es, y con muchísimos recursos. Tiene el petróleo de sobra para sus necesidades. Y todo esto lo que va a favorecer es que ganen más dinero.

China se suele citar un poco como "el país más perjudicado", y yo no lo creo, porque China no es tan dependiente de la energía del exterior. China es un país que aún consume muchísimo carbón como fuente de energía primaria, y es el que tiene las segundas mayores reservas del mundo. Pero es que además China tiene un control de la economía tan fuerte que realmente le importa poco. Yo siempre digo lo mismo, y es que si mañana el Estado chino decide que ante un problema de suministro de petróleo o lo que sea cierra el 40% de las fábricas, seguirán pagando el sueldo a la gente, porque es el Estado quien paga —no será por falta de dólares, porque tienen muchísimas reservas—, y ellos pueden ponerse en modo hibernación, aguantando sin problema, precisamente porque no es una economía de mercado como las demás. Entonces yo a China la veo mucho más resiliente, mucho más capaz de hacer frente a esta situación que, por ejemplo, nosotros.

Para nosotros obviamente el panorama es horrible. Porque además no olvidemos que el caso concreto de España, su principal industria es el turismo, con el 14% del PIB. Se ve que se están disparando los precios del queroseno, con lo cual la aviación entra en compromiso, etc.

Yo no veo grandes ganadores aquí, sí que veo grandes perdedores. De hecho, entre los tres países implicados, ninguno de ellos va a salir bien de esta situación. Nosotros tampoco.

Se habla mucho del precio del petróleo, pero menos de los fertilizantes, los alimentos y las reservas hídricas en Oriente Medio. ¿En qué momento empezaríamos a notar la crisis en todas sus dimensiones?

A finales de este año. Porque el gran problema que tenemos ahora mismo es que el corte del Estrecho de Ormuz ha supuesto que el 25% de los fertilizantes nitrogenados —nitrato de amonio, urea— que se producen en la zona ya no llegan al mercado. Se le añade los fertilizantes que se fabrican en Europa con el gas natural, y cuya producción tendrá que disminuir debido a la falta de gas. De esto modo, más de los 30% de los fertilizantes nitrogenados no estarán disponibles esta primavera, y eso tendrá un imacto fortísimo en la cosecha de este año. Las consecuencias no se notarán hasta octubre, que será cuando deberíamos de usar el grano recolectado este año y el grano almacenado del año pasado ya sea escaso. Para terminarlo de complicar, es muy probable que este año se vuelva a presentar el fenómeno de El Niño, el cual traerá unas mayores temperaturas —aunque el momento álgido será en 2027— y eso también repercutirá en unas menores cosechas.

El problema se va a manifestar hacia otoño-invierno, cuando la cosecha de cereal haya sido mala. Porque encima estamos en una fase de calentamiento muy importante este año, probablemente es pronto para decirlo, pero todo indica que sí. Entonces, si combinamos estas dos cosas con las cosechas, evidentemente se va a notar. A partir de octubre más o menos es cuando se va a ver que hay un problema muy serio porque ya no puedes tirar de las reservas que tenías.

En cuanto al problema hídrico, es muy agudo en esa zona y sobre todo depende de que no se carguen las desalinizadoras. Estados Unidos ha bombardeado una desalinizadora iraní, e Irán ha respondido bombardando alguna de Israel. Si las empiezan a destruir se genera una catástrofe humanitaria, y esta es inmediata. La gente puede vivir sin agua un día o dos, no más. Ahí sí que eso sería rapidísimo.

¿Hasta qué punto crees que los gobiernos nos están contando la gravedad real de la situación y qué señales nos indicarían que ya se estarían preparando para el racionamiento?

Como es normal, hay un intento de no crear pánico, porque además la situación es muy fluida. Yo no controlo, pero no veo una salida fácil por eso, porque para Irán este problema es existencial y no pueden ceder. Israel está muy fanatizado, no se ven capaces de echar atrás y Trump no puede salvar la cara en esta situación. Entonces, no sé si puede haber algún movimiento subterráneo para intentar parar esto, porque es una locura, pero lo veo muy difícil.

Entonces, si esto no se para, las cosas van a ir en el sentido que hemos dicho. Pero los gobiernos no quieren causar pánico de momento, confiando en que alguno de los gestos que se están haciendo lleven a buen puerto y esto al final se prolongue unas pocas semanas y se pueda enderezar la situación, a pesar de que algún daño económico grave ya vamos a sufrir simplemente porque parte de la producción de petróleo, por ejemplo, ya se ha perdido por los daños que han sufrido las infraestructuras. Entonces, evidentemente, son muy cautos.

"El Gobierno de España está discutiendo un paquete de medidas básicamente de prerracionamiento".

Pero en cuanto a los movimientos, ya los están tomando. El Gobierno de España está discutiendo un paquete de medidas de preracionamiento, básicamente. Lo está haciendo ya, pero lo tiene que hacer ya porque el problema se va a manifestar con mayor agudeza en las próximas semanas. Hasta ahora no ha habido realmente un problema a nivel de España ni de la Unión Europea, porque teniendo en cuenta que los barcos no pueden pasar por el mar Rojo porque los hutíes controlan esa vía, ahora mismo todos los petroleros dan toda la vuelta por el Cabo de Buena Esperanza, rodeando África. Estos petróleos tardan entre cuatro y seis semanas en llegar hasta aquí, con lo cual todavía estamos recibiendo los petroleros que salieron hace cuatro o seis semanas antes de que empezara la guerra el 28 de febrero, y estamos empezando la tercera semana de la guerra.

Otro problema gordo se va a plantear al final esta semana porque hay países que están más cerca y ya empiezan a sentir problemas de que no les llegan los petroleros; la India, por ejemplo. En cuatro o cinco semanas, más o menos por semana Santa, aquí empezará a haber el problema de que realmente ya no están llegando los petroleros que tenían que haber salido el 28 de febrero. Eso no importaría si esto se restablece, porque se podrían usar las reservas estratégicas que sirven para estas cosas justamente cuando hay interrupciones temporales de suministro hasta que se restablezca. Pero si vamos a una guerra prolongada de meses, y esto mismo no se sabe, entonces no pueden arriesgarse a una gestión de las reservas estratégicas. Con lo cual, lo que van a hacer —si ven que el conflicto tiene pinta de que se va a alargar— es empezar ya a tomar algunas medidas restrictivas que se irán endureciendo con el tiempo. Serán tímidas al principio, pero poco a poco serán cada vez más restrictivas.

Por ejemplo, nos bajarán la velocidad en los coches en un momento determinado, obligarán a que vayan por lo menos dos personas en cada coche, limitarán el movimiento de mercancías y ya cuando la cosa sea más aguda, pues simplemente pondrán cartillas de racionamiento: tú puedes gastar 20 litros de gasolina al mes, y ya está. Esto lo más probable es que sea progresivo si realmente la crisis se alarga del orden de meses. Poco a poco lo veremos, y las primeras medidas ya se están tomando, pero yo creo que cuando ya vamos a pasar este Rubicón va a ser seguramente la Semana Santa. Lo que más va a alarmar a la opinión pública es que de repente veremos la semana que viene o la otra que el que precio del diesel pega un bote, y ya cuando esté a dos euros y medio el litro, pues yo creo que la gente va a empezar a ver que esto va en serio.

¿Cuáles son las mayores debilidades y fortalezas del Estado español ante un corte prolongado del suministro desde el Golfo Pérsico?

La debilidad es que tenemos una dependencia energética exterior enorme. Piensa que en España ya directamente petróleo es el 54,56% de toda energía primaria que se consume, el gas natural es un 20% y las fuentes autóctonas son muy poquitas, tienes muy poca generación con respecto al total, o sea, te estás moviendo en un ochenta y pico por ciento de dependencia exterior.Es muy fuerte. Es un país que depende del turismo y el turismo se mueve con petróleo.

Las ventajas, tiene muchas refinerías dentro del Estado, con lo cual puede refinar más de los combustibles que necesita si consigue el petróleo crudo donde sea. La otra ventaja que tenemos este año es que tenemos unas reservas hídricas muy elevadas por culpa de las fuertes tempestades que sufrimos, que en Europa no están tan altas. Entonces entre que tenemos una gran penetración de energía renovable y para estabilizar la corriente tenemos mucha hidroelectricidad, esto nos da cierta ventaja técnica. Lo que pasa es que el precio de electricidad seguirá siendo caro, porque si el gas fija el precio puedes ir a las nubes.

¿Qué margen tendría el Gobierno español para tomar medidas de contención efectivas o tendrá que limitarse a un control de daños? ¿Qué medidas te parecerían claramente irresponsables?

Yo creo que en un modelo de economía de mercado tienes muy poco margen para actuar. Su política está en contención de daños, y eso no es bueno. Nadie contempla el hecho de que no se puede mantener el sistema capitalista. Porque no nos engañemos, todo lo que está pasando ahora tiene un componente muy fuerte de agotamiento secular del capitalismo. Es decir, tenemos el sistema económico orientado al crecimiento infinito de un planeta finito, y es un sistema que aparte de generar un montón de problemas ambientales, devora rápidamente los recursos. Estamos llegando al máximo de producción posible de petróleo, de gas, de todo. Publicó la Agencia Internacional de la Energía un informe muy interesante en septiembre pasado en el que mostraba que los picos de petróleo y de gas ya iban a entrar en sus procesos de declive terminal, al punto de que incluso en un buen escenario de aquí al 2050 nos encontraríamos con que la producción anual habría caído a la mitad.Eso es incompatible con el mantenimiento del capitalismo tal y como entendemos, porque el capitalismo necesita un consumo creciente de energía.

Entonces hay una negación aceptar esto. Pero esto viene al menos desde los años 70, no es nada nuevo. Hay una negación a aceptar esto a pesar de que sabíamos que llegaríamos a este punto a principios del siglo XXI. Ya estamos aquí, ya estamos llegando. Y fijémonos en un detalle que es importante tener en cuenta. En el informe que sacó el Departamento de Energía de los Estados Unidos en enero se muestra que la producción de petróleo de Estados Unidos ya va a empezar a caer en los próximos meses. De hecho ya habría marcado su máximo posible en octubre y va a caer durante los próximos años. Eso pone a Estados Unidos en una situación delicada porque ellos habían conseguido remontar muchísimo su producción gracias al fracking, pero esto ahora va a empezar a retroceder y lo va a hacer cada vez más vulnerable y más dependiente del exterior, y yo creo que motiva mucho de sus movimientos actuales muy colonialistas en Venezuela, por ejemplo.

"Porque además faltan los recursos. Ya nos podemos imaginar que los principales actores se van a pegar de tortas por ellos".

En cualquier caso, yo no veo el gobierno de España aceptando que hayamos tocado el límite y que esto va para abajo y que hay que hacer una redefinición del sistema económico. Con lo cual yo creo que lo que intentan es mantener el sistema económico actual, simplemente poniendo parches. Pero igualmente va a haber cada vez menos energía. Da igual lo que hagan.

Lo que pasa con esta crisis en concreto es que los próximos años van a ir marcados por el descenso y nuevas crisis, porque además faltan los recursos. Ya nos podemos imaginar que los principales actores se van a pegar de tortas por ellos. Esto que está pasando no es una coincidencia, es lógico en esta mentalidad de "oye, si falta, pues primero yo y luego ya vemos los demás si les damos algo". Entonces, por definición, lo que van a hacer son parches. Es lo que van a hacer. Y los parches van a ser cada vez peores, más ineficientes, porque en el fondo no van a crear recursos nuevos. Lo único que pueden decir es cómo se asignan. Yo no estoy seguro de que los criterios de asignación sean los más lógicos desde un punto de vista de equidad social. Entonces, yo creo que con el curso de los años, al margen de esta crisis concreta, las medidas de contracción van a ser cada vez más ineficaces y el descontento va a ser cada vez mayor. Porque el fondo es no aceptar que estamos llegando al final del modelo capitalista, que es necesario hacer un modelo acorde con los límites biofísicos del planeta.