Eslovenia se ha convertido en el primer Estado miembro de la Unión Europea en imponer un racionamiento de combustible ante las consecuencias energéticas y económicas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según informa la cadena británica BBC. Las nuevas medidas, anunciadas por el primer ministro Robert Golob, limitan a los conductores particulares a un máximo de 50 litros por día, mientras que las empresas y agricultores tendrán un límite de 200 litros. Golob aseguró que "no habrá escasez de combustible" y que "los almacenes están llenos", una declaración que contrasta con la imagen de largas colas de vehículos con matrícula austriaca en las gasolineras eslovenas y con el testimonio de un camionero que se encontró con un surtidor completamente vacío y declaró a los medios locales que "nunca había experimentado nada igual".

El racionamiento es una respuesta directa al llamado "turismo de combustible", un fenómeno provocado por la disparidad de precios entre los países vecinos. Mientras que en Austria el litro de gasolina Euro-super 95 roza los 1,80 euros y el diésel se acerca a los 2 euros, en Eslovenia los precios están limitados por el gobierno a 1,47 y 1,53 euros respectivamente, aunque se prevé una subida inminente. La petrolera húngara MOL, que opera en toda la región, ya había impuesto unilateralmente un límite de 30 litros.

La situación ha sido aprovechada por el líder del partido fascista austriaco FPÖ, Herbert Kickl, que ha utilizado sus viajes de repostaje como propaganda política, publicando una foto de una cola de vehículos austriacos esperando para llenar el depósito en una gasolinera eslovena. "¿No es triste que vivamos en un país donde muchos tienen que ir al extranjero para que la vida sea más barata?", se preguntó.

La crisis energética que ahora golpea a Eslovenia es solo la punta del iceberg de las consecuencias de una guerra que ha disparado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares, ha bloqueado el estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del crudo mundial y ha dañado gravemente infraestructuras energéticas en nueve países. Mientras los líderes europeos debaten cómo contener una crisis de suministro que amenaza con desencadenar una recesión, los países más pequeños y con menos capacidad de maniobra son los primeros en sufrir las consecuencias. La medida eslovena es un anticipo de lo que podría extenderse por el continente si la guerra se prolonga.

Mientras tanto, la población eslovena se divide entre quienes ven a los "turistas del combustible" como una molestia que provoca colas y escasez para los locales, y quienes los reciben con los brazos abiertos porque "de paso consumen en restaurantes y tiendas". Un conductor local se quejaba en redes sociales: "No es normal que tengamos que competir con media Europa por llenar el depósito mientras nuestros políticos aseguran que no hay problema". El gobierno de Golob insiste en que "no habrá desabastecimiento", pero las medidas de racionamiento generan dudas.

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