Europa facilita en silencio las operaciones militares de EE.UU. contra Irán
Mientras los líderes europeos critican públicamente la ofensiva, el Wall Street Journal documenta que varias bases del continente siguen manteniendo una colaboración militar encubierta.
Europa está jugando un papel crucial en la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, aunque sus líderes lo ocultan tras críticas públicas al conflicto. Así lo demuestra una investigación del Wall Street Journal: las bases militares en Reino Unido, Alemania, Portugal, Italia, Francia y Grecia están siendo utilizadas para abastecer de combustible, armar y lanzar los aviones estadounidenses que bombardean directamente Irán. La base de Ramstein, en Alemania, se ha convertido en el centro neurálgico de las operaciones con drones, mientras que en RAF Fairford (Reino Unido) se cargan munición y combustible los bombarderos B-1. El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, está siendo reparado en la base naval de Souda Bay (Creta) tras sufrir un incendio. El general Alexus Grynkewich, máximo comandante militar de la OTAN, declaró ante el Senado que la mayoría de los aliados europeos “han sido extremadamente solidarios”.
Las contradicciones entre la retórica oficial y los hechos sobre el terreno son evidentes. Reino Unido, que inicialmente afirmaba que iba a prohibir el uso de sus bases para los bombardeos, dio marcha atrás y ahora permite misiones “defensivas” desde RAF Fairford y la base de Diego García en el océano Índico. Alemania insiste en que “no es su guerra” y que no participa en acciones militares, pero sus instalaciones albergan el centro de mando y comunicaciones de toda la operación, además de un puente aéreo constante de aviones de transporte C-17 y C-130J que llevan personal y munición al Golfo. El portavoz del canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció que Estados Unidos puede utilizar Ramstein y otras bases en virtud de acuerdos legales que datan de hace décadas, sobre los que el gobierno alemán no tiene potestad. Francia, por su parte, permite que aviones cisterna estadounidenses operen desde la base de Istres-Le Tubé, aunque la ministra de Defensa, Catherine Vautrin, los haya calificado de “gasolineras, no de cazas”. Italia también acoge aviones de reabastecimiento en la base de Aviano, aunque la primera ministra, Giorgia Meloni, aseguró que las operaciones “no implican bombardeos”.
¿Excepción española?
Aunque el WSJ y varios medios internacionales señalan al Estado español como “única excepción” porque el Gobierno de Pedro Sánchez “negó” a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para los ataques directos contra Irán —un gesto que provocó la ira de Donald Trump y del senador Lindsey Graham, que exigió la retirada de las instalaciones militares estadounidenses del territorio español—, bastó una simple consulta de los datos públicos de la plataforma de seguimiento aéreo Flightradar24 para comprobar una intensa actividad militar en las bases de Rota y Morón. Entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, ciudadanos particulares, aficionados a la aviación y vecinos de la zona registraron al menos 40 movimientos aéreos vinculados indirectamente a la ofensiva contra Irán, incluyendo 24 despegues de aviones de combate y de apoyo logístico como los C-17 Globemaster, C-130 Hércules y los aviones cisterna KC-135 Stratotanker, imprescindibles para el reabastecimiento en vuelo de los cazas que bombardean territorio iraní.
Esta actividad, de la que se hizo eco la agencia Reuters, también incluyó ocho aviones cisterna que despegaron el 28 de febrero hacia Alemania, el mismo día en que comenzaban los bombardeos sobre Teherán. En definitiva, aunque algunos aviones estacionados en bases españolas han sido trasladados a Alemania y Francia, las aeronaves militares estadounidenses siguen haciendo escala en Rota y Morón, y desde allí se trasladan a otras instalaciones europeas, desde donde preparan los ataques directos. negativa española no ha impedido que otros socios europeos sigan facilitando la maquinaria bélica. La contradicción es casi la misma que en el resto de Europa: los líderes critican la guerra, pero sus territorios son la plataforma de lanzamiento de los bombardeos.
40 bases y 80.000 soldados estadounidenses en Europa
Según el análisis de expertos citados por el WSJ, el continente alberga alrededor de 40 bases y 80.000 efectivos estadounidenses que permiten una proyección de fuerza mucho más rápida y económica que desde territorio americano. Bence Nemeth, experto en defensa del King’s College de Londres, advierte que cualquier acción para cortar esos lazos “sería una gran pérdida para Estados Unidos; costaría tiempo, dinero y recursos”. Pero también lo es para Europa, que se debate entre la dependencia militar de Washington y la voluntad entre sus poblaciones, que miran con creciente desconfianza las campañas militares de EE.UU. que acarrean consecuencias energéticas y humanitarias graves.