El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, afirmó este lunes que su administración ha mantenido "conversaciones muy buenas y productivas" con Irán durante los últimos dos días y ha ordenado "posponer todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraní" por un período de cinco días. En declaraciones a la prensa desde Florida, Trump aseguró que ambas partes habrían alcanzado "puntos importantes de acuerdo" y que "los iraníes fueron quienes tomaron la iniciativa para negociar". El anunció provocó un desplome inmediato de los precios del petróleo: el Brent cayó más de un 13% hasta los 96 dólares por barril, mientras los mercados bursátiles estadounidenses repuntaban con fuerza.

Sin embargo, casi simultáneamente, fuentes oficiales iraníes desmentían categóricamente cualquier tipo de negociación y acusaban a Trump de manipulación. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, declaró a la agencia IRNA que "en los últimos días han llegado mensajes, a través de algunos países amigos, en los que Estados Unidos solicitaba negociaciones para poner fin a la guerra, los cuales fueron respondidos de manera adecuada y conforme a las posiciones fundamentales del país". Baqaei negó "cualquier negociación o diálogo con Estados Unidos durante los 24 días de la guerra impuesta" y subrayó que en las respuestas iraníes se emitieron "las advertencias necesarias sobre las graves consecuencias de cualquier agresión contra las infraestructuras críticas de Irán". "Cualquier acción contra las infraestructuras energéticas iraníes enfrentará una reacción firme, inmediata y eficaz por parte de las Fuerzas Armadas de Irán", advirtió. El portavoz concluyó que la posición de la República Islámica respecto al estrecho de Ormuz y a las condiciones para el fin de la guerra no ha cambiado: "La guerra continuará hasta que se compensen todos los daños, se levanten todas las sanciones económicas y se obtenga una garantía de que Estados Unidos no interferirá en los asuntos de Irán", afirmaba alto funcionario iraní Mohsen Rezaee, y añadía que "esta es la decisión de nuestra nación, de nuestro líder y de nuestras fuerzas armadas".

La contradicción entre las declaraciones de Trump y el rechazo iraní evidencia la fragilidad de los primeros movimientos diplomáticos desde el inicio de la guerra hace 24 días. Mientras Trump aseguraba que su enviado Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner han hablado con "altos líderes iraníes", fuentes de varios países regionales confirmaban a Al Jazeera que Turquía, Egipto, Pakistán y Omán están actuando como mediadores para intentar abrir canales de comunicación. El ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, mantuvo el domingo conversaciones con sus homólogos de Egipto e Irán, así como con representantes estadounidenses. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, se comunicó con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el ministro de Exteriores Ishaq Dar habló con su homólogo iraní, Abbas Araghchi. Omán, que históricamente ha actuado como puente entre Washington y Teherán, también está intentando garantizar el paso en el estrecho de Ormuz.

Israel lanzó este lunes una nueva oleada de ataques contra "el corazón de Teherán" horas después del anuncio de Trump, destruyendo varios objetivos militares y civiles. En la provincia iraní de Lorestan han sido asesinadas al menos 157 personas desde el inicio de la guerra, según las autoridades locales. En Líbano, los bombardeos israelíes han matado a más de 1.039 personas desde el 2 de marzo, y más de 1,2 millones de personas —una de cada cinco— han sido desplazadas internamente. Israel ha destruido seis de los siete puentes principales sobre el río Litani, en lo que el presidente libanés, Joseph Aoun, calificó como "preludio de una invasión terrestre".

El exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de EE.UU., Joe Kent, que dimitió por oponerse a la guerra, advirtió que cualquier intento de desescalada debe empezar por "frenar a los israelíes". "De lo contrario", escribió en X, "todos los esfuerzos de negociación seguirán este patrón: el presidente anuncia públicamente la desescalada, Israel lanza grandes ataques para destruir las negociaciones y, a su vez, debilitar nuestra capacidad de negociar". Días antes, algunos altos funcionarios de EE.UU. contaron a Reuters que Washington desplegará miles de tropas adicionales en Oriente Medio. Estas tropas, según las fuentes consultadas por la agencia, "crearán la capacidad para posibles operaciones futuras en la región".

La crisis energética intenacional se agrava mientras los precios del petróleo siguen siendo volátiles y el estrecho de Ormuz permanece parcialmente cerrado para las potencias occidentales y sus aliados. El director de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Fatih Birol, advirtió que la crisis actual es "peor que las dos crisis del petróleo de los años 70 y la crisis del gas de 2022 juntas". La "tregua de cinco días" anunciada por Trump es, por ahora, una declaración unilateral que no ha detenido los bombardeos ni ha logrado el reconocimiento iraní. Mientras Washington intenta presentar un escenario de "negociación", las potencias regionales observan con cautela una guerra que, según las propias autoridades iraníes, sigue su curso con sus condiciones intactas y sus víctimas diarias.