Israel ha atacado tres iglesias y 1.000 años de patrimonio cristiano en Gaza
Desde 2023, la población cristiana gazatí se ha reducido a casi la mitad, mientras las tres iglesias de la Franja han sido bombardeadas o acribilladas por francotiradores sionistas.
La guerra genocida del Estado de Israel contra la población palestina ha tenido entre sus múltiples víctimas a una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. En Gaza, donde la tradición cristiana se remonta a los primeros siglos, existían tres iglesias principales antes de la ofensiva. Las tres han sido bombardeadas, saqueadas o severamente dañadas, según documentan organismos internacionales como la ONU, UNESCO y Amnistía Internacional, así como medios independientes y verificadores.
La comunidad cristiana del enclave sitiado, que ya era diminuta —aproximadamente 1.000 personas antes del genocidio iniciado en 2023—, se ha reducido a menos de 600, según fuentes eclesiásticas gazatíes. Sin embargo, aún con los cristianos en minoría, Gaza albergaba un rico patrimonio cristiano palestino cuidado y respetado por su pueblo, independientemente de su confesión. Sin embargo, estos templos que han sido refugio de desplazados han quedado convertidos en escombros o en edificios inutilizables después de numerosos y despiadados ataques israelíes.
Iglesia de San Porfirio: la tercera iglesia más antigua en uso, bombardeada
La Iglesia de San Porfirio, dedicada al obispo del siglo V y considerada la tercera iglesia más antigua del mundo en uso continuo, fue atacada el 19 de octubre de 2023 por las tropas de ocupación. Un bombardeo aéreo israelí impactó un edificio anexo al complejo donde entre 450 y 500 cristianos y musulmanes se refugiaban juntos. Al menos 18 personas fueron exterminadas, entre ellas niños, y más de una docena resultaron heridas. La iglesia principal sufrió daños estructurales. Israel afirmó que el objetivo era "un centro de mando de Hamas cercano" y que "no apuntó directamente al templo", pero la ONU y verificaciones independientes documentaron que la bomba cayó a solo cinco metros del edificio religioso, un margen de error que contradice la supuesta "precisión" de los ataques israelíes, probada en asesinatos selectivos contra líderes militares. San Porfirio siguió recibiendo impactos en oleadas posteriores de bombardeos.
La única iglesia católica de Gaza, tiroteada por francotiradores
La Iglesia de la Sagrada Familia, la única católica en Gaza, se convirtió en símbolo de la crueldad del asedio. El 16 de diciembre de 2023, dos mujeres cristianas, madre e hija —Nahida y Samar Anton— fueron asesinadas por francotiradores israelíes cuando salían del complejo donde se refugiaban cientos de desplazados. En julio de 2025, un tanque israelí disparó directamente contra el recinto, matando a tres personas, hiriendo al párroco, padre Gabriel Romanelli, y causando graves daños en el techo y el interior del templo. El ejército israelí calificó el ataque de “error” o “munición perdida”. El Papa Francisco “condenó” el incidente, y líderes cristianos de todo el mundo pidieron “investigaciones”. Los daños por esquirlas de ataques aéreos se habían acumulado desde los primeros meses del genocidio, afectando paneles solares, tanques de agua y la infraestructura de acogida.
Iglesia Bautista Al-Ahli, escenario de una masacre israelí
La tercera iglesia, la Iglesia Bautista Al-Ahli, forma parte del complejo del Hospital Al-Ahli Arab. El 17 de octubre de 2023, un ataque israelí en el patio del hospital asesinó a cientos de gazatíes —las cifras varían entre 100 y 500 según las fuentes— y daños graves o la destrucción total de la capilla y las instalaciones anexas. La masacre, una de las más mortíferas de los últimos años, fue inicialmente atribuido por Israel a una "mala detonación de un cohete palestino", pero investigaciones de Al Jazeera, Human Rights Watch y la ONU apuntaron a la responsabilidad israelí. La iglesia y su complejo quedaron severamente dañados.
La destrucción de templos, una constante en la historia colonial israelí
El patrón de destrucción de sitios religiosos palestinos por parte de Israel no es nuevo. En la guerra de 1948 con la que se fundó el Estado sionista, fuerzas israelíes destruyeron o dañaron cientos de aldeas palestinas, incluyendo mezquitas e iglesias. La historiografía cristiana palestina reporta que al menos 14 iglesias sufrieron impactos directos, con tres sacerdotes y decenas de asesinados, y unos 90.000 cristianos desplazados forzosamente. En 1967, bombardeos israelíes dañaron iglesias en Jerusalén y Belén, y soldados entraron en el Santo Sepulcro con actitudes hostiles. Durante la Segunda Intifada, en 2002, el ejército asedió la Iglesia de la Natividad, causando daños millonarios. Desde 2008, grupos de colonos fascistas han perpetrado decenas de ataques de "precio a pagar" (tag mehir) contra iglesias, monasterios y mezquitas en Cisjordania y los territorios ocupados en 1948, con grafitis antisemitas, incendios y profanaciones, en un clima de impunidad total.
Destrucción general de patrimonio cultural y religioso a manos del sionismo
En Gaza, la destrucción de las iglesias responde a la destrucción del patrimonio cultural y religioso palestino en general. Según el Ministerio de Dotaciones de Gaza, entre el 79% y el 88% de las mezquitas —más de 800 de unas 1.244— fueron dañadas o destruidas por los ataques israelíes, junto con cementerios y sitios arqueológicos. Amnistía Internacional, la Comisión Independiente de Investigación de la ONU y la UNESCO han documentado daños a lugares de culto protegidos y han exigido investigaciones por "posibles" violaciones del derecho internacional humanitario.
La destrucción de iglesias en Gaza, como la de San Porfirio —que había sobrevivido a siglos de conflictos—, es un recordatorio de que, para el Estado de Israel, ningún templo palestino está a salvo. La comunidad cristiana, diezmada y desplazada, se enfrenta ahora a la posibilidad de que el cristianismo palestino desaparezca de un territorio que fue cuna de su fe. La historia palestina, una vez más, es borrada bajo las bombas y los tiros de la colonización. Mientras tanto, el mundo y la "civilización cristiana occidental", como en 1948, mira hacia otro lado.