La Agencia Internacional de la Energía advierte de la peor crisis energética de la historia
El suministro internacional de petróleo se reduce en 11 millones de barriles diarios diarios menos, "peor que las dos crisis de los años 70 juntas".
La crisis energética desencadenada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es la más grave de la historia moderna y supera con creces los embargos de petróleo de la década de 1970, según ha advertido este lunes el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Fatih Birol. En una intervención en el Club Nacional de Prensa de Australia, Birol calificó la situación actual como "muy grave" y la equiparó a "dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos". "Ningún país será inmune si la situación continúa en esta dirección", subrayó el responsable de la agencia, que agrupa a 32 países miembros y coordina las reservas estratégicas de crudo. El precio del petróleo Brent superó este lunes los 100 dólares por barril, aunque luego cayó tras el anuncio de una supuesta "tregua" lanzada por el presidente estadounidense Donald Trump en redes sociales, y los mercados asiáticos registraron caídas generalizadas.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, ha reducido el suministro internacional en aproximadamente 11 millones de barriles diarios, según Birol. Esta cifra duplica el impacto combinado de las crisis petroleras de 1973 y 1979, provocadas por los embargos árabes y la revolución iraní. Además, al menos 40 infraestructuras energéticas en nueve países han sido "gravemente o muy gravemente" dañadas por los ataques, lo que agrava la incertidumbre sobre el suministro a medio plazo. La IEA ya activó una liberación histórica de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, pero Birol advirtió de que la única solución duradera pasa por la reapertura del estrecho.
La escalada de amenazas entre Washington y Teherán mantiene en vilo los mercados. Trump ha exigido a Irán que reabra "totalmente" el estrecho de Ormuz bajo amenaza de atacar sus infraestructuras eléctricas, mientras que Irán ha respondido advirtiendo que cualquier ataque a sus instalaciones energéticas será respondido con represalias contra plantas eléctricas y desalinizadoras en todo Oriente Medio. El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqaei, confirmó que Estados Unidos ha solicitado negociaciones a través de países amigos, pero negó cualquier diálogo directo y advirtió de que cualquier agresión enfrentará una "reacción firme, inmediata y eficaz". La posibilidad de que Irán ataque las centrales eléctricas de los países del Golfo, de las que dependen el 90% del agua desalinizada de la región, ha elevado la tensión a niveles sin precedentes.
Las consecuencias económicas ya se dejan sentir en todo el mundo. En Asia, los mercados bursátiles han registrado sus peores caídas en meses, y países como Indonesia buscan recortes presupuestarios de hasta 4.700 millones de dólares para hacer frente al encarecimiento del combustible. En Europa, los precios del gas se han disparado más de un 70% desde el inicio de la guerra, y los líderes comunitarios debaten cómo evitar una crisis de suministro que podría desencadenar una recesión. Birol concluyó su intervención con un llamamiento urgente: "La única manera de aliviar esta crisis es una resolución rápida del conflicto".