El gobierno de EE.UU. enfrenta un grave desequilibrio fiscal según sus propios estados financieros
La revista Fortune advierte que las pensiones y la sanidad prometidas para el futuro generan un compromiso total equivalente a casi 4,5 veces el PIB anual.
El gobierno de Estados Unidos podría estar encaminado a la insolvencia. Es la conclusión que extrae la revista Fortune a partir de los propios estados financieros consolidados del Tesoro para el año fiscal 2025, publicados la semana pasada. Según esos documentos oficiales, los activos del Estado suman 6,06 billones de dólares, mientras que los pasivos declarados alcanzan los 47,78 billones. Es decir, los compromisos reconocidos multiplican por casi ocho la cuantía de las arcas del gobierno. Entre 2024 y 2025 el agujero se agrandó en casi 2,07 billones, sobre todo por el aumento de la deuda federal y los intereses (30,33 billones) y de las prestaciones comprometidas con empleados públicos y veteranos (15,47 billones).
Sin embargo, el verdadero tamaño del compromiso financiero adquirido por Washington queda fuera de todo ese balance. Cada año, el Tesoro publica un informe separado sobre la financiación futura de la Seguridad Social y Medicare. En el último, el déficit previsto para los próximos 75 años se disparó en 10,1 billones de dólares en un solo año, hasta los 88,4 billones. Si se suman esas obligaciones no reflejadas en el pasivo ordinario, la proyección de gasto total del gobierno federal asciende a 136,2 billones de dólares, una cifra equivale a aproximadamente 4,5 veces el producto interior bruto anual del país en la actualidad. Por si fuera poco, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) emitió por vigésimo noveno año consecutivo una opinión negativa sobre las cuentas, al no poder certificar su fiabilidad. Entre las causas, cita literalmente “graves problemas de gestión financiera en el Departamento de Defensa”.
Para hacer comprensibles estas cifras, los autores del artículo de Fortune, Steve H. Hanke y David M. Walker, proponen dividir todas las cantidades por 100 millones. Así, la situación del gobierno se asemeja a la de un hogar con ingresos anuales de 52.446 dólares, un gasto de 73.378, un déficit anual de 20.932 y unas deudas y compromisos que superan el millón de dólares, con apenas 60.554 en activos. “El Congreso ha perdido claramente el control de las finanzas de la nación”, afirman. Las soluciones que proponen –una comisión fiscal y una reforma constitucional que limite el gasto– apuntan directamente a los programas de Seguridad Social y Medicare, mientras omiten cualquier mención a los 30 billones de deuda acumulada por décadas de gasto militar y desgravaciones fiscales a las grandes corporaciones. El silencio de los grandes medios sobre estos datos oficiales allana el terreno para que la crisis fiscal se utilice como excusa para nuevos recortes sociales, cuando el propio organismo auditor señala al Pentágono como el principal agujero negro de las cuentas públicas.