Shaul Goldstein, director de Noga –la empresa pública que gestiona la red eléctrica israelí– aseguró en junio de 2024 que Hezbollah podría tumbar el sistema "con una simple llamada" y que el Estado de Israel "no está listo para una guerra real"; el Ministerio de Energía y el responsable de la compañía eléctrica calificaron sus declaraciones de "irresponsables" y pidieron a la población que lleve baterías portátiles.

Las declaraciones, realizadas en junio de 2024 en una conferencia del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional israelí en Sederot, han cobrado relevancia renovada en plena escalada bélica con Irán, cuando la agencia IRNA y varios usuarios en redes sociales han difundido las declaraciones en vídeo del especialista. Goldstein, que dirige la entidad encargada de la operación independiente del sistema, fue contundente: "Después de 72 horas sin electricidad en Israel, vivir aquí será imposible". Añadió que el país "no está en buen estado" y que "no estamos preparados para una guerra real". Según su diagnóstico, la red es tan vulnerable que "si Nasrallah quiere tumbar la red eléctrica de Israel, solo necesita llamar a la persona encargada de la red de Beirut, que es exactamente igual a la de Israel. Ni siquiera necesita un dron; puede llamar a un estudiante de segundo año de ingeniería eléctrica y preguntar dónde están los puntos más críticos. Todo está en internet".

El máximo responsable de Noga describió el escenario de un apagón prolongado como el colapso de toda la infraestructura básica: sin energía, tras cinco horas dejarían de funcionar las comunicaciones; sin combustible para las gasolineras, el transporte quedaría paralizado. "Revisen todas nuestras infraestructuras –las fibras ópticas, los puertos–, no estamos en buen estado. Vivimos en un mundo de fantasía, en mi opinión", afirmó Goldstein. El directivo subrayó que Israel funciona como "una isla energética" y que, pese a las inversiones en blindaje junto a la compañía eléctrica, la sociedad israelí "no ha interiorizado su verdadera fragilidad".

Las reacciones institucionales no se hicieron esperar. El Ministerio de Energía emitió un comunicado en el que aseguró que el sistema energético está "robusto y listo para hacer frente a todos los escenarios posibles", aunque en el mismo texto reconoció la existencia de un "escenario de apagón en el que más del 60% de los hogares podrían quedarse sin electricidad hasta 72 horas". La cartera calificó esa posibilidad como "extrema y de baja probabilidad" y llamó a la ciudadanía a "prepararse" con baterías, agua y cargadores portátiles, siguiendo las directrices del Mando de Retaguardia. El director de la Compañía Eléctrica de Israel, Meir Spiegler, tachó las advertencias de Goldstein de "irresponsables", "desconectadas de la realidad" y "generadoras de pánico en el público", mientras que el ministro de Energía, Eli Cohen, aseguró que el Estado de Israel dispone de "grandes reservas de carbón, plataformas de gas y energía renovable" y que "la probabilidad de un apagón de muchos días es muy baja".

Las declaraciones de Goldstein, difundidas originalmente por medios como The Jerusalem Post e Israel National News, ponen en evidencia la contradicción entre las evaluaciones técnicas de quienes operan la red y el discurso del Gobierno. Mientras el Gobierno invierte en infraestructura militar y despliega discursos de autosuficiencia, la guerra en curso actualiza la amenaza de que un sistema eléctrico centralizado y frágil se convierta en un blanco fácil de los misiles balísticos iraníes.

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