El sindicato ELA comunicó el pasado lunes que más de diez sentencias judiciales han confirmado que la cadena de supermercados Mercadona utiliza el plus por objetivos como “herramienta de presión sobre la plantilla”, dejando de abonarlo en situaciones como bajas maternales, reducciones de jornada, incapacidades temporales o a representantes sindicales. Según informa el propio sindicato, los tribunales han determinado que estas prácticas suponen una vulneración de derechos fundamentales y han establecido indemnizaciones por los daños causados. La prima está recogida en el artículo 31 del convenio de la empresa, y los jueces han considerado ilegal su uso como medida de castigo.

Desde la apertura del primer Mercadona en Euskal Herria en 2014, el sindicato ha denunciado de forma reiterada una política empresarial marcada por “la represión y el comportamiento antisindical”. Estas denuncias han sido respaldadas por sentencias en diferentes ámbitos, que incluyen acoso, despidos nulos o discriminación por embarazo. Según el sindicato, la actuación de la empresa se repite en todo el Estado español, y las resoluciones judiciales confirman un patrón sistemático de vulneración de derechos.

Como ejemplo reciente, el Juzgado de lo Social número 4 de Ourense (Galiza) declaró nula la decisión de no abonar la prima anual a una trabajadora, condenando a Mercadona a pagar 5.000 euros por este concepto, además de una indemnización de 30.000 euros por daño moral. La sentencia concluye que existió discriminación por motivos de salud y afiliación sindical. El sindicato destaca que este fallo, junto con la decena de resoluciones previas, evidencia que la empresa utiliza los incentivos salariales como mecanismo de castigo contra quienes ejercen sus derechos laborales o sindicales.

Hace unos meses, se daban a conocer denuncias de presunta connivencia de los sindicatos CCOO y UGT ante casos de acoso laboral y represalias por parte con Mercadona, lo que reforzaría la necesidad de una organización obrera realmente independiente en los centros de trabajo. Mientras Mercadona presume públicamente de su modelo de gestión, los tribunales siguen confirmando que detrás de los incentivos salariales se esconden unas prácticas de chantaje que castigan a los trabajadores por ejercer derechos elementales.