Repsol, Moeve y BP inflan el precio del gasóleo hasta 5 céntimos tras el “maquillaje fiscal rebaja fiscal” del Gobierno
Las tres grandes petroleras aplican subidas encubiertas de entre 2 y 5 céntimos por litro, según FACUA, que denuncia que el precio medio solo bajó 18,5 céntimos frente a los 23,2 que debería.
El “maquillaje fiscal” aprobado por el Gobierno español para aparentemente “reducir” el precio de los combustibles ha servido a las grandes petroleras para engordar sus márgenes de beneficio, como era previsible. Así lo denuncia FACUA-Consumidores en Acción en un análisis publicado este jueves, que compara la evolución del precio del gasóleo en las estaciones de servicio de Repsol, Moeve y BP desde la entrada en vigor de la rebaja del IVA (del 21% al 10%) y el recorte de 4,9 céntimos por litro en el impuesto sobre hidrocarburos. Según los datos recopilados por la asociación a partir de los precios publicados por las empresas en el Ministerio para la Transición Ecológica, el precio medio del gasóleo en las 11.047 gasolineras de la península ibérica ha pasado de 1,963 euros el pasado sábado a 1,778 euros este miércoles, una bajada media de solo 18,5 céntimos. De no mediar las subidas encubiertas, la rebaja debería haber alcanzado los 23,2 céntimos, dejando el precio medio en 1,731 euros.
El análisis por cadenas muestra diferencias significativas en los artificios que emplean las empresas energéticas al inflar precios. Repsol, la principal operadora, ha aplicado una bajada media de 21,8 céntimos por litro, pasando de 2,044 euros el sábado a 1,826 euros el miércoles. Sin embargo, la rebaja fiscal le habría permitido bajar 24,0 céntimos, situando su precio medio en 1,804 euros. La diferencia de 2,2 céntimos constituye una subida encubierta. Moeve, la segunda cadena en número de gasolineras, ha limitado su bajada a 18,8 céntimos (de 2,018 a 1,830 euros) cuando la bajada teórica era de 23,7 céntimos, inflando sus precios en 4,9 céntimos. BP, la tercera en volumen, ha bajado 19,5 céntimos (de 2,019 a 1,824 euros), con una subida encubierta de 4,2 céntimos respecto a los 23,7 que debería haber repercutido.
FACUA viene advirtiendo desde comienzos de marzo de que un elevado porcentaje de gasolineras comenzaron a aplicar grandes incrementos en sus precios antes incluso de que sufrieran las consecuencias del encarecimiento del petróleo por la guerra en Oriente Medio. La asociación insiste en que los precios en los surtidores no son proporcionales a la situación internacional y reclama al Gobierno español fije topes a los precios del combustible, ya que considera que es “la única forma de frenar las subidas abusivas”. Los datos de su análisis confirman que las empresas aprovechan cualquier medida fiscal para engordar sus márgenes mientras trasladan a los consumidores una parte menor de la rebaja anunciada por el Ejecutivo.
El comportamiento de las tres grandes petroleras evidencia la complicidad tácita entre el Gobierno y las empresas energéticas: mientras el Ejecutivo presume de “haber reducido la carga fiscal”, los datos son tozudos: las compañías se embolsan una parte de esa rebaja con aún mayor margen. FACUA, que realiza seguimientos diarios a través de su web y app gasolineras.FACUA.org, denuncia que la medida, lejos de aliviar el bolsillo de los consumidores, se ha convertido en un nuevo mecanismo de transferencia de renta hacia los grandes monopolios energéticos. La asociación exige al Gobierno que establezca topes máximos por litro, como ya se ha hecho en otros países europeos, para impedir mínimamente que las petroleras sigan utilizando las crisis internacionales y las medidas fiscales como excusa para aumentar sus beneficios a costa de la clase trabajadora. Las peticiones de los expertos en la materia ya están sobre la mesa; ahora se comprobará la respuesta del "Gobierno más progresista de la historia".