El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, el general Eyal Zamir, lanzó una advertencia durante una reunión del gabinete de seguridad en la que declaró que las fuerzas armadas podrían sufrir un colapso por la presión interna y operativa que soportan, según ha difundido el medio israelí Ynet. Zamir señaló que las peticiones de tropas se están expandiendo rápidamente mientras el ejército permanece sobreextendido en demasiados frentes activos a la vez: Gaza, Líbano, Siria y Cisjordania. Según su diagnóstico, la situación se acerca a un punto de quiebre y advierte de que “los reservistas no aguantarán”, levantando “diez banderas rojas” sobre la sostenibilidad del ejército.

El aviso del alto mando se produce mientras el gobierno de Benjamin Netanyahu continúa impulsando la expansión de asentamientos ilegales en Cisjordania, lo que según Zamir está forzando el redespliegue de batallones adicionales para proteger a los colonos y contener el aumento de la violencia que estos ejercen contra la población nativa palestina. El jefe militar subrayó que las crecientes demandas de efectivos son incompatibles con las capacidades actuales de la institución, que arrastra ya más de dos años de guerra genocida ininterrumpida desde octubre de 2023. Además, denunció que el Gobierno sigue sin poder aprobar la legislación necesaria para abordar los “problemas de reclutamiento”, incluyendo las leyes sobre el servicio militar obligatorio de los ultraortodoxos, el llamado a filas de reservistas y la extensión del servicio militar.

La advertencia de Zamir se produce en un contexto de creciente presión en la sociedad colonial, donde miles de reservistas han manifestado su negativa a seguir sirviendo tras meses de movilización forzosa. El Gobierno, por su parte, se ha mostrado incapaz de resolver el conflicto político interno en torno a la exención del servicio para los estudiantes de las escuelas religiosas ultraortodoxas, un asunto que ha fracturado a la coalición gobernante. Según fuentes citadas por Ynet, Zamir trasladó a los ministros que, al ritmo actual, las fuerzas armadas podrían no ser capaces de mantener siquiera la preparación operativa rutinaria.

El colapso anunciado por el propio jefe del Estado Mayor pone en evidencia las contradicciones y debilidades internas del Estado israelí en plena guerra con Irán, empeñado en mantener una ocupación militar que se extiende por décadas mientras su economía se resiente con pérdidas por valor de 57.000 millones de dólares en dos años de guerra genocida, según reconoció el Banco de Israel recientemente. La sobrecarga del ejército, la negativa de los reservistas a seguir participando en una guerra de desgaste y la incapacidad política para reclutar a los sectores ultraortodoxos dibujan un panorama en el que las fuerzas de ocupación sionistas, lejos de la imagen de imbatibilidad que proyectan en el mundo, se podrían encaminar hacia su propio agotamiento. Mientras tanto, la población palestina sigue soportando y enfrentando una ocupación que se perpetúa con asentamientos ilegales y violencia cotidiana.