Activistas de la campaña Banca Armada, compuesta por nueve organizaciones, intervinieron este viernes en la Junta General de Accionistas del Banco Santander –celebrada en formato online– y en la de CaixaBank –en València– para denunciar los vínculos de ambas entidades con empresas que se lucran de las guerras, el genocidio y la producción de armamento nuclear. Según la nota de prensa difundida por los propios activistas, los representantes de la campaña recordaron que Santander y CaixaBank “llevan años financiando la industria de armamento, al margen de las consideraciones legales o éticas más básicas”. En las intervenciones, los accionistas críticos preguntaron ante los directivos: “¿Hasta cuándo piensan seguir financiando estas y otras empresas de armas? ¿Hasta cuándo seguirán lucrándose del genocidio y la ocupación en Palestina?”.

El Santander es el banco español que más ha invertido en empresas militares. Según los datos aportados por los activistas –basados en informes del Centre Delàs, la coalición Don’t Buy into Occupation y el estudio Don’t Bank on the Bomb–, entre 2022 y 2024 la entidad invirtió más de 2.868 millones de dólares en empresas armamentísticas. Además, el Santander ha financiado con 4.527 millones de dólares a empresas implicadas en el desarrollo y modernización de armamento nuclear.

En cuanto a la industria que suministra armas al ejército israelí, el informe La banca armada y su corresponsabilidad en el genocidio en Gaza (Centre Delàs, 2024) documenta que el Santander financió con al menos 2.442 millones de dólares a compañías como Boeing, Day & Zimmerman, Oshkosh Corp, Leonardo, Rheinmetall o Rolls‑Royce, cuyo armamento ha sido utilizado en el genocidio en curso contra el pueblo palestino. La investigación de la coalición Don’t Buy into Occupation añade que el Santander ha concedido préstamos y operaciones de colocación de deuda (underwriting) a empresas que operan desde asentamientos ilegales en Territorios Palestinos Ocupados al precio de 20.606 millones de dólares entre 2023 y 2025, y mantenía en 2025 inversiones en bonos y acciones de esas empresas por al menos 3.034 millones de dólares.

CaixaBank ocupa el tercer puesto en el ranking estatal de financiación armamentista, solo por detrás del Santander y el BBVA. Según los datos presentados por los activistas, la entidad financió con más de 480 millones de dólares a empresas de armas entre 2022 y 2024, incluyendo a Airbus, Indra, Navantia, EME, Aernova o Sidenor. El informe del Centre Delàs señala que CaixaBank financió con al menos 110 millones de dólares a Boeing, fabricante de aviones, bombas y misiles exportados para Israel y utilizados contra la población civil en ataques que la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional investigan como crímenes de guerra y genocidio. La coalición Don’t Buy into Occupation documenta que CaixaBank concedió préstamos y operaciones de underwritting a empresas vinculadas a asentamientos ilegales por 3.371 millones de dólares entre 2023 y 2025, y mantenía en 2025 inversiones en bonos y acciones de esas empresas por al menos 2.808 millones de dólares.

Las intervenciones de este viernes se suman a la realizada el 20 de marzo en la Junta del BBVA en Bilbo (Bizkaia). La campaña Banca Armada, que cumple veinte años en 2026, continuará sus acciones en la Junta de Accionistas de Banco Sabadell el próximo mes de mayo. Los activistas cerraron su intervención en ambas juntas con una pregunta directa a los directivos: “¿Hasta cuándo piensan seguir financiando estas y otras empresas de armas? ¿Hasta cuándo seguirán lucrándose del genocidio y la ocupación en Palestina?”. Mientras el Santander anunciaba beneficios récord de 14.101 millones de euros –la mayor cifra en la historia de la banca española–, los accionistas críticos pusieron sobre la mesa que esas ganancias provienen, en parte, de invertir en empresas que fabrican las bombas que caen sobre la población de Gaza y de financiar asentamientos ilegales en territorio palestino ocupado.