El rectorado de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha anunciado que preparará un protocolo para "fomentar el respeto y la convivencia en la comunidad universitaria". "Creemos que el ambiente general que tenemos en nuestra universidad es positivo, basado en relaciones positivas y respeto", declaró el rector Joxerramon Bengoetxea ante las cámaras. Sin embargo, según dijo, existen "algunas excepciones" y ahora quieren decidir las "medidas más adecuadas" para hacerles frente a través de un proceso "participativo". Bengoetxea no ha querido dar demasiados detalles, pero ha hecho el anuncio del protocolo en un contexto muy concreto: después de que cientos de estudiantes se movilizaran contra una comparecencia de Vox en el campus de Araba, después de que varios profesores pidieran medidas más duras contra el movimiento estudiantil, y después de que varios medios de comunicación y representantes políticos señalaran al movimiento.

Según ha recogido EITB, el protocolo tendrá como base la "mediación y el enfoque restaurativo" y buscará "gestionar los conflictos, reparar los daños y fomentar el aprendizaje colectivo". La UPV/EHU también pondrá en marcha una "campaña de sensibilización sobre la importancia del patrimonio público" y se está trabajando en "normas básicas para la gestión del espacio público y la propaganda". Está por ver qué medidas concretará el protocolo, pero por la información facilitada hasta el momento, parece que han tomado como objetivo el trabajo político y la propaganda de los estudiantes.

Contexto: la criminalización contra el movimiento estudiantil

El 23 de febrero, cientos de estudiantes se movilizaron en el campus de Gasteiz porque el partido fascista Vox iba a realizar una comparecencia. Después de eso, varios profesores y vicerrectores de la universidad publicaron un artículo en Vocento: además de criminalizar al movimiento estudiantil, acusaban a la UPV/EHU de hacer "política del avestruz". Culpaban a unos supuestos "grupos radicales" de la universidad de vulnerar "la convivencia democrática" y de realizar pintadas y poner "carteles agresivos", refiriéndose a los estudiantes organizados; y acusaban a la universidad de ser "tolerante" con ellos. Estos profesores solicitaban medidas más duras y represión contra el movimiento estudiantil, y parece que el rectorado se dispone a comprar ese marco.

Si se atiende a otras ideas recogidas en ese artículo, sin embargo, se pueden ver con mayor claridad los entresijos de la postura política de esos profesores. Destacaban que la rueda de prensa de Vox en Gasteiz era una comparecencia de "un partido político legal" y que tenía "permiso" para hacerla, y defendían que lo que podía poner en riesgo la "convivencia democrática" no era la iniciativa del partido fascista, sino la protesta antifascista convocada por varias organizaciones para denunciarlo. Por eso criticaban, precisamente, que la UPV/EHU hubiera decidido suspender las clases el 23 de febrero.

El movimiento estudiantil y 100 profesores e investigadores, contra la criminalización

Los medios de comunicación y varios representantes del PNV intensificaron la campaña de criminalización contra el movimiento estudiantil, y en respuesta a ello, un numeroso grupo de estudiantes de la UPV/EHU realizó una multitudinaria comparecencia el 10 de marzo. Reivindicaron que en la universidad se deben proteger el pensamiento crítico y los derechos políticos, así como que "el fascismo, que se basa en la negación de derechos, debe estar fuera de la universidad". En la misma línea de esta reivindicación, dos estudiantes han publicado recientemente un escrito, y 100 profesores e investigadores de la UPV/EHU han respaldado la declaración.