El CIS señala que los que se sitúan más a la izquierda duplican a los de extrema derecha
El 21,7% de los encuestados se ubica en los dos primeros puntos de la escala izquierda-derecha, frente al 9,8% que se sitúa en los dos últimos; el 42,5% no siente simpatía por ningún partido político.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado los datos de su barómetro correspondiente a marzo de 2026, elaborado a partir de 4.016 entrevistas a personas residentes en el Estado español. La pregunta sobre el posicionamiento ideológico en una escala del 1 (“extrema izquierda”) al 10 (“extrema derecha”) arroja un resultado que contradice el discurso recurrente en algunos medios y formaciones políticas que alertan de una supuesta hegemonía del fascismo en la sociedad española. Según los datos, un 16,3% de los encuestados se sitúa en el 1, y un 5,4% en el 2, sumando un 21,7% en los dos escalones más a la izquierda. En el extremo opuesto, solo un 1,5% se coloca en el 9 y un 8,3% en el 10, lo que totaliza un 9,8% en los dos puntos más a la derecha. La media se sitúa en 4,71, ligeramente por debajo del "centro" teórico (5,5).
El barómetro también recoge el recuerdo de voto en las elecciones generales de 2023. El PSOE obtiene un 27,2%, Sumar un 10,8% –sumando 38% entre las dos principales fuerzas de izquierda–, mientras que el PP alcanza un 18,7% y Vox un 7,8%, totalizando un 26,5% para la derecha parlamentaria. Estos datos muestran que la base electoral de la izquierda sigue siendo significativamente mayor que la de la derecha, a pesar de la fragmentación y la abstención. Sin embargo, el dato más llamativo es el de la simpatía partidista espontánea: cuando se pregunta “¿por qué partido siente usted más simpatía?”, un 42,5% de los encuestados responde “ninguno”. Solo el 14,6% menciona al PSOE, el 9,5% al PP, el 2,5% a Sumar y el 1,9% a Vox. Este 42,5% de “ninguno” es más del doble que el apoyo a cualquier formación y refleja un profundo rechazo al conjunto del sistema político.
Los datos del CIS desmienten la narrativa que sostiene que “la sociedad se vuelve facha”. La realidad es que la población del Estado español se sitúa hoy por hoy mayoritariamente en lo que los politólogos denominan posiciones de “centro-izquierda y centro”, mientras que dos de cada diez personas se autoubican en un espectro ideológico históricamente vinculado al socialismo, el comunismo o el anarquismo, con un peso relativo de la extrema derecha muy inferior, puesto que el 21,7% de personas que se declaran en los dos puntos más izquierdistas duplica al 9,8% que se ubica en los dos más derechistas."
El discurso alarmista sobre un presunto avance imparable del fascismo social no solo carece de respaldo empírico, sino que cumple una función política: desvirtúa y frustra la lucha, las demandas, los valores y las aspiraciones emancipadoras reales de la mayoría trabajadora, al tiempo que exime de responsabilidad a las instituciones y partidos de distintos colores que han recortado derechos durante décadas, retroalimentando la reacción e impregnando el “centro” de valores ultraconservadores. Las preguntas de autoubicación ideológica tienen un sesgo que podría pasar por alto este factor.
La fotografía general, por tanto, no es la de una sociedad que se radicaliza claramente hacia la derecha, sino de un sistema político que ha perdido la credibilidad de más de cuatro de cada diez ciudadanos, que no sienten simpatía por ningún partido y que ven cómo sus condiciones de vida empeoran mientras los grandes poderes económicos y mediáticos difunden relatos alarmistas que los datos demoscópicos del CIS ponen en cuestión.