Un petrolero ruso cargado con 100.000 toneladas de crudo ha arribado este lunes 30 de marzo al puerto de Matanzas (Cuba), según informa el Ministerio de Transporte de Rusia. Supone la primera entrega de combustible a la isla en más de tres meses. El buque Anatoly Kolodkin, que zarpó el 8 de marzo desde el puerto ruso de Primorsk, ha completado su travesía hacia el Caribe tras cruzar el canal de la Mancha escoltado por una embarcación de la Armada rusa.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró este lunes que Rusia “seguirá suministrando ayuda a Cuba” y que “la desesperada situación en la que ahora se encuentran los cubanos no puede, por supuesto, dejarnos indiferentes”. Peskov recordó que Moscú considera su “deber no mantenerse al margen y ofrecer la ayuda necesaria a nuestros amigos cubanos”. Rusia, varios de cuyos buques pertenecientes a la llamada “flota fantasma” han sido apresados en alta mar por guardacostas occidentales, envió por última vez petróleo a la isla en febrero de 2025, también con 100.000 toneladas de crudo. El diario Financial Times informó a mediados de marzo de que Moscú había enviado un segundo petrolero, el ‘Sea Horse’, con unas 27.000 toneladas de combustible.

La operación se produce en medio de una grave crisis energética en Cuba, que no ha recibido petróleo desde principios de año debido al endurecimiento del bloqueo estadounidense. La isla, con unos 9,6 millones de habitantes, ha sufrido apagones prolongados, colapsos del sistema eléctrico y una paralización creciente de servicios básicos, transporte y actividad económica.

El envío ruso pone entredicho las sanciones de Washington, que ha intensificado las medidas para cortar el suministro de crudo a la isla. La administración de Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles a países que exporten combustible a Cuba e incluso ha sugerido la posibilidad de un ataque militar. Aún así, en este caso parece haber cedido, permitiendo que el cargamento continuara su ruta. Esto coincide con la flexibilización parcial de sanciones a Rusia para mantener el flujo energético internacional por el Bloqueo del Estrecho de Ormuz tras el ataque de EEUU e Israel contra Irán. Sin embargo, el presidente estadounidense ha preferido hacer gala de su "generosidad": "¡Tienen que sobrevivir! (…) No tengo ningún problema", ha afirmado.

La crisis energética ha tenido efectos severos para la población cubana: racionamiento de combustible, aumento de precios, reducción drástica del transporte público y cierre de varias actividades. Sectores como la minería, la aviación y el turismo también se han visto gravemente afectados, mientras calles de ciudades como La Habana muestran una circulación mínima de vehículos.

Aunque el crudo transportado requiere entre 20 y 30 días de refinado antes de su uso, el cargamento del Anatoly Kolodkin se perfila como un alivio para sostener servicios esenciales como hospitales y generación eléctrica. Paralelamente, otro petrolero ruso, el Sea Horse, continúa en el Atlántico tras haber interrumpido previamente su ruta por las restricciones estadounidenses. Ante este escenario, el Gobierno cubano ha adoptado medidas de emergencia, intentando mitigar los efectos del estrangulamiento energético mientras espera recibir más cargamentos.