Pakistán ofrece “mediación” mientras Irán niega negociaciones directas
Teherán deja claro que no negocia bajo amenazas, mientras en EEUU la gasolina supera los 4 dólares y los demócratas denuncian recortes sanitarios para pagar la guerra.
La contradicción diplomática marcó el inicio de la quinta semana de la guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. El domingo, el viceprimer ministro y ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, anunció que su país acogerá “en los próximos días conversaciones significativas entre las dos partes para un acuerdo integral y duradero”, con el respaldo de China y del secretario general de la ONU, António Guterres. Sin embargo, este mismo lunes el portavoz de la Cancillería iraní declaró a la agencia IRNA: “Hasta este momento no hemos mantenido ningún tipo de negociación directa con EEUU. Lo que se ha planteado han sido mensajes que hemos recibido a través de algunos intermediarios, entre ellos Pakistán, en los que se expresa la voluntad y la solicitud del país norteamericano para negociar”. Horas después, el portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya lanzó una advertencia directa al presidente Donald Trump: “Debe saber que hemos dicho en repetidas ocasiones que no hemos sido iniciadores de ninguna guerra; sin embargo, tras cualquier agresión, con fuerza y con voluntad divina, somos nosotros quienes determinamos el final de la guerra”.
Mientras la diplomacia se tambalea, el frente interno estadounidense se resquebraja. El precio medio de la gasolina en Estados Unidos ha superado los 4 dólares por galón por primera vez en más de tres años, un aumento del 36% desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, según datos de GasBuddy recogidos por la agencia Reuters. El Pentágono ha solicitado 200.000 millones de dólares adicionales para financiar la ofensiva, y el senador demócrata Adam Schiff advirtió en X que los republicanos están considerando recortar el gasto sanitario federal para pagar la guerra. “Una guerra que no quieres, pagada con (más) recortes a tu atención médica”, escribía Schiff. Su compañero Chris Murphy, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó que Estados Unidos “está perdiendo esta guerra de forma grave y vergonzosa” y que “las tácticas no importan en ausencia de una estrategia”. El senador señaló que, aunque EEUU ha destruido gran parte de las capacidades aéreas y navales iraníes, no puede eliminar todos los drones y lanchas suicidas, por lo que los ataques continúan.
Irán bate el récord de destrucción de capacidades militares estadounidenses desde la Segunda Guerra Mundial, según NYT
Sobre el terreno, los combates no cesan y las bajas estadounidenses comienzan a acumularse. El pasado 27 de marzo, un ataque iraní contra la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudí destruyó un Boeing E-3 AWACS, el avión radar más avanzado de Estados Unidos, según imágenes verificadas por la BBC. Estas aeronaves, equipadas con un distintivo disco de radar giratorio para detectar y rastrear objetivos a larga distancia, son la clave para el sistema de alerta temprana contra misiles. Se estima que el Ejército estadounidense solo dispone de 17 ejemplares en todo el mundo. Las imágenes publicadas en foros militares muestran la aeronave partida por la mitad debido al impacto de uno o varios proyectiles. Durante ese mismo ataque resultaron heridos 12 militares estadounidenses, dos de ellos graves, según Reuters, y al menos dos aviones de repostaje de combustible también sufrieron daños, según The Wall Street Journal. La agencia iraní Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria, confirmó que el impacto fue obra de un dron lanzado por Irán.
El diario The New York Times aseguró que desde la Segunda Guerra Mundial ningún país ha logrado destruir las capacidades militares estadounidenses tanto como lo ha hecho Irán. La cadena CBS News, citando a funcionarios estadounidenses, confirmó que alrededor de 12 militares resultaron heridos en un ataque contra la base aérea “Prince Sultan” en Arabia Saudí, algunos de ellos con heridas de extrema gravedad. La refinería de petróleo de Haifa, la más importante del norte de la Palestina ocupada por el Estado de Israel, fue alcanzada por segunda vez desde el inicio de la guerra, según confirmaron medios israelíes y la agencia IRNA. Hezbollah reivindicó el ataque con un cohete, mientras las autoridades israelíes aseguraron que “solo se trataba de restos de un misil interceptado”. En el Golfo, la Kuwait Petroleum Corporation informó de que un ataque iraní contra el gigantesco petrolero Al‑Salmi, completamente cargado y atracado en el puerto de Dubái, provocó un incendio que aún no pudo ser controlado, con el riesgo de causar un vertido de crudo al mar. Las fuerzas de ocupación israelíes avanzan hacia el río Litani en el sur de Líbano, y los bombardeos continúan sobre Isfahán y Teherán. El balance de víctimas sigue aumentando: al menos 1.937 personas asesinadas han sido confirmadas en Irán según el viceministro de Sanidad, y más de 1.100 en Líbano según su Ministerio de Salud.
La guerra, que comenzó con los bombardeos conjuntos de EEUU e Israel el 28 de febrero, ha entrado en una fase de estancamiento militar para Washington y Tel Aviv. Donald Trump trata de desviar la atención con mensajes públicos escandalosos y contradictorios que siembran confusión diplomática. Las potencias occidentales asisten divididas pero cada vez más desconfiadas y la población de la región –y ahora también la de EEUU– paga la factura humanitaria y económica de una guerra que se decidió tras una llamada de teléfono de Benjamin Netanyahu a la Casa Blanca. Sin embargo, en Washington no parecen saber cómo salir del atolladero en el que se han metido.Teherán deja claro que no negociará bajo amenazas y que el final de la guerra lo decidirá el Eje de la Resistencia en el campo de batalla, no los ultimátums de Trump.