Trump estaría dispuesto a retirarse de la guerra contra Irán sin reabrir el estrecho de Ormuz
El presidente estadounidense comunica a sus asesores que está dispuesto a concluir la campaña militar aunque la vía marítima siga bloqueada, mientras la economía mundial se resiente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comunicado a sus asesores que está dispuesto a “dar por concluida” la campaña militar contra Irán aunque el estrecho de Ormuz permanezca prácticamente cerrado, según informa The Wall Street Journal citando a altos cargos de la administración. La decisión supone un giro respecto a sus supuestos ultimátums anteriores, en los que amenazó con destruir las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría totalmente la vía marítima. Ahora, Trump ha decidido que los supuestos objetivos principales de Estados Unidos –debilitar la marina y los arsenales de misiles iraníes– “ya se han alcanzado” y que la reapertura del estrecho deberá resolverse más adelante, mediante presión diplomática o mediante una coalición liderada por europeos y países del Golfo. Mientras tanto, el mandatario ha ordenado enviar más efectivos a la región, entre ellos el buque de asalto anfibio USS Tripoli con la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, y estudia desplegar otros 10.000 soldados, según el propio diario.
La decisión de Trump deja en el aire el destino de la principal arteria energética del mundo, por la que circula el 20% del petróleo y el 25% del gas natural licuado del mundo. El cierre de facto del estrecho ha disparado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril –la primera vez desde 2022–, ha encarecido los fertilizantes y ha provocado escasez de helio para la industria de semiconductores. Suzanne Maloney, experta en Irán de la Brookings Institution, calificó la postura de Trump de “increíblemente irresponsable”, ya que el daño económico que ya sufre Estados Unidos “será exponencialmente peor si el cierre continúa”. Sin embargo, Trump insiste en que el estrecho “es un problema para otros países, no para Estados Unidos”, y ha instado a las compañías navieras a arriesgarse a cruzar la zona de guerra, al tiempo que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, “sugirió que Estados Unidos o una coalición internacional podría escoltar petroleros”, pero sin señalar urgencia alguna.
Mientras Trump afirma que quiere poner fin rápido a la guerra, el Pentágono sigue acumulando efectivos en Oriente Medio. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró a Al Jazeera que la campaña militar “se completará en cuestión de semanas”, pero advirtió que la reapertura del estrecho quedará “en manos de Irán o de una coalición de naciones”. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que Estados Unidos “trabaja para lograr la normalidad en el estrecho”, pero no lo incluyó entre los objetivos militares principales. Analistas consultados por el WSJ señalan que Irán mantendrá su capacidad de poner en jaque el comercio mundial mientras no se negocie un acuerdo o se fuerce el fin de la crisis, algo que Trump ha decidido posponer sine die.
La guerra, iniciada por Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero, ha causado ya más de 1.900 muertos en Irán y más de 1.100 en Líbano, según fuentes oficiales. El anuncio de que Washington renuncia a su principal exigencia –la reapertura total del estrecho– evidencia que la ofensiva no ha logrado doblegar a Irán y que los dirigentes políticos estadounidenses no saben cómo terminar. Mientras los gobiernos occidentales discuten sobre quién debe escoltar los petroleros, los trabajadores y las pequeñas empresas sufren el alza de los combustibles y la inflación. Trump, que prometió bajar los precios de la energía, ha visto cómo la gasolina en Estados Unidos supera los 4 dólares por galón, y su solución parece ser trasladar el problema a Europa y Oriente Medio, aunque expertos insisten en que el cierre de Ormuz tendrá consecuencias en la economía estadounidense. La decisión de abandonar el plan de controlar el estrecho sin haberlo reabierto es una derrota estratégica disfrazada de reajuste táctico.