El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este miércoles que celebrará una cumbre de 35 países aliados para abordar "medidas diplomáticas y políticas" destinadas a la reapertura del estrecho de Ormuz. El paso marítimo, vital para el suministro energético en todo el mundo, permanece bloqueado por Irán para los aliados de EEUU e Israel, tras la escalada bélica iniciada por Washington y Tel Aviv el pasado 28 de febrero. La coalición, que incluye a potencias como Francia, Alemania, Italia y Japón, así como a actores regionales como Emiratos Árabes Unidos y Baréin, destaca por la ausencia del Gobierno español en la lista de firmantes y participantes, que ha marcado una distancia aparente con EEUU e Israel.

Durante una rueda de prensa en Londres, Starmer ha informado de que el Ministerio de Exteriores británico auspiciará el encuentro para evaluar "todas las vías viables" que permitan restablecer "la libertad de navegación y garantizar la seguridad de los marineros atrapados". El mandatario británico, estrecho aliado de EEUU e Israel, subraya que la planificación pasará a un "siguiente nivel" que incluirá "la coordinación de capacidades militares entre los jefes de Estado Mayor de la coalición". No obstante, Starmer matiza que el despliegue operativo para "asegurar la accesibilidad del estrecho" se proyecta "para cuando cesen los combates".

La iniciativa de Londres se basa en una declaración conjunta firmada el pasado 19 de marzo, en la que los 35 países condenaron el cierre de facto de la vía marítima, la supuesta "colocación de minas" y los ataques de represalia con drones contra intereses estadounidenses en la región e instalaciones de petróleo y gas. Los citados líderes mundiales advierten de que las acciones de Irán "impactan negativamente en la economía global". En dicho texto, los países manifestaron "su disposición a colaborar con naciones productoras para aumentar la extracción de crudo y estabilizar los mercados energéticos ante la crisis de suministros".

Pese a la presión ejercida por la administración de Donald Trump para una mayor implicación europea en la guerra, más allá de la colaboración logística efectiva. En cambio, Starmer, al igual que Pedro Sánchez, niega esta colaboración real y asegura que "debe actuar en defensa del interés británico": "He sido absolutamente claro en que esta no es nuestra guerra y no vamos a dejarnos arrastrar a ella".

En las últimas horas Teherán ha desmentido haber solicitado un alto el fuego, como afirmaban unos rumores difundidos por Trump, y ha advertido de que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado específicamente para los intereses de Estados Unidos y sus aliados, mientras abre la puerta a otros países no implicados. El conflicto desatado tras la agresión imperialista a Irán se mantiene en una fase de bombardeos diarios cruzados entre los territorios involucrados, afectando especialmente a Irán y Líbano.