Unas 600 personas se manifestaron este domingo en el distrito berlinés de Friedrichshain para protestar contra la violencia fascista creciente en Alemania, según reportes del diario junge Welt. La marcha responde directamente a un ataque ocurrido hace pocos días, donde al menos dos jóvenes socialistas de 19 años resultaron heridos por una banda de neonazis que les atacaron con machetes al grito hitleriano de “Sieg Heil”. Bajo el lema Si atacan a uno, respondemos todos, recorrieron las calles del barrio en medio de un contexto de creciente impunidad para las organizaciones reaccionarias y el evidente riesgo físico para la militancia antifascista de todo tipo en Alemania.

Durante la marcha, cuya principal impulsora visible fue la Internationale Jugend Berlin, junto con otras agrupaciones antifascistas e internacionalistas del entorno militante de Friedrichshain y Kreuzberg, los manifestantes portaron y reivindicaron el logotipo original de las dos banderas rojas de la Acción Antifascista (Antifaschistische Aktion). Este emblema fue diseñado en 1932 por Max Gebhard y Max Kellson, miembros de la Asociación de Artistas Visuales Revolucionarios, y presentado por primera vez en el periódico Die Rote Fahne del Partido Comunista de Alemania (KPD). El uso de esta popular simbología en 2026 supone, según los organizadores, un reconocimiento necesario a la resistencia comunista frente al fascismo, una herencia que denuncian como "denigrada y borrada" por el revisionismo histórico del actual "fascismo atlantista".

Frente Único Rojo y "vuelta de un movimiento revolucionario"

En su origen, el KPD definió la Acción Antifascista como un "Frente Único Rojo bajo la dirección del único partido antifascista, el KPD". La manifestación actual recupera esta tradición histórica frente a las variaciones introducidas en la década de 1980, cuando se incorporaron banderas negras para dar cabida a corrientes anarquistas y autónomas. Este cambio estético e ideológico ha sido analizado por intelectuales marxistas como la periodista Susann Witt-Stahl, quien junto a Michael Sommer ha señalado estos procesos como parte de la "vuelta de un movimiento revolucionario".

El acto protesta subrayó la vigencia de la lucha de clases ante el avance de las fuerzas de choque fascistas del capital en las calles de Europa. Los manifestantes insistieron en que el ataque con machetes contra la juventud socialista no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la promoción de discursos de odio por parte de los aparatos ideológicos del Estado y la trivialización del peligro neonazi. Por ello, la marcha concluyó reafirmando la necesidad de la organización y la autodefensa antifascista frente a la ofensiva de los grupos fascistas que actúan como brazo ejecutor del capital en un momento de crisis.