El sistema internacional enfrenta una crisis sistémica tras las recientes revelaciones de Joe Kent, quien hasta el pasado 17 de marzo de 2026 ocupaba la dirección del autodenominado "Centro Nacional Antiterrorista" de EEUU. Kent, veterano con dos décadas de servicio militar a sus espaldas, presentó su renuncia irrevocable revelando varias cuestiones internas de la administración de Donald Trump, como la influencia de Israel en la toma de decisiones tan importantes como ir a la guerra contra Irán. También reveló que EEUU ha financiado sistemáticamente grupos salafistas como Al-Qaeda e ISIS en Siria y en Oriente Medio en general para hacer valer los intereses de Israel y EEUU frente a Irán y el Eje de la Resistencia, además de afirmar que la investigación sobre el asesinato de Charlie Kirk fue saboteada.

La última revelación del exfuncionario disidente ha vuelto a encender todas las alarmas; pero esta vez son los europeos y los turcos quienes más motivos tienen para preocuparse. El exdirector de "antiterrorismo" estadounidense aseguró en una publicación en su perfil de X que el Gobierno de EEUU estaría preparando la salida de la OTAN con un objetivo estratégico concreto: eliminar las restricciones jurídicas del Artículo 5 para apoyar militarmente a Israel en un enfrentamiento inminente contra Turquía por el control de Siria. El exdirector fue claro al respecto: "Abandonaremos la OTAN para poder ponernos del lado de Israel cuando Turquía e Israel acaben enfrentándose", una maniobra que permitiría a Washington eludir la obligación de defensa mutua con Ankara, miembro de la Alianza desde 1952. "Esto ocurre después de que ayudaramos a derrocar el gobierno secular sirio e instalaramos a un exlíder de Al-Qaeda/ISIS como presidente", añadió Kent.

La dimisión de Kent, el cargo de mayor rango en abandonar el Ejecutivo desde el inicio de la guerra contra Irán, incluye acusaciones directas contra "altos funcionarios israelíes y miembros influyentes de los medios estadounidenses" por orquestar una campaña de desinformación similar a la que precedió la invasión de Irak. Kent sostiene que la actual inestabilidad es producto de la intervención de Washington en Siria, donde tras la caída de Bashar Al-Asad en diciembre de 2024, EEUU favoreció el ascenso al poder de un dirigente vinculado a estructuras de Al-Qaeda e ISIS, Muhamad Al Jolani. Esta política de "pirómanos y bomberos", en palabras de Kent, ha convertido a Siria en un tablero de intereses irreconciliables donde Turquía busca frenar la autonomía kurda e Israel persigue la fragmentación total de todos sus vecinos. Por ello, Kent ha declarado que el primer paso del presunto "alto el fuego" en Irán debería abordar, antes de nada, "restringir a los israelíes".

La tensión entre EEUU y la Alianza Atlántica alcanzó su punto álgido esta semana durante la reunión entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Tras el encuentro, el presidente estadounidense redobló sus ataques contra la Alianza en la red Truth Social, cuestionando la utilidad del organismo y vinculándolo con una supuesta "falta de apoyo aliado" en las operaciones directas contra Irán. Según reportes del Wall Street Journal, la Casa Blanca evalúa ahora una "salida de facto" retirando sus tropas de los países miembros que no se alineen de forma clara con los intereses estratégicos de Washington, lo que supondría un desmantelamiento del salario indirecto europeo, porque las partidas militares han estado delegadas en EEUU durante décadas.

Ante la posibilidad de quedar fuera del paraguas de la OTAN, Turquía ha acelerado un realineamiento geopolítico con una alianza militar con Pakistán, potencia nuclear, buscando seguros apoyos externos a la órbita militar occidental. Joe Kent, cuya esposa falleció un ataque armado en Siria en 2019, ha insistido en señalar que la política exterior estadounidense ha entrado en una fase de destrucción y caos que "simplemente no vale la pena". La salida de la OTAN no representaría, bajo este análisis, un giro hacia el aislacionismo trumpista, como indican algunos analistas, sino la liberación de trabas legales para que el complejo militar-industrial estadounidense pueda redoblar su apuesta en favor de los intereses estratégicos de Israel en Oriente Próximo.