Orbán pierde las elecciones en Hungría
La oposición europeísta de extrema derecha liderada por Péter Magyar ha ganado las elecciones con una supermayoría que desplaza a Fidesz y deja a la izquierda fuera del parlamento.
Hungría ha vivido este domingo 12 de abril un vuelco político sin precedentes desde la caída de la República Popular Húngara. Con el 98% del escrutinio completado, el partido Respeto y Libertad (Tisza), encabezado por el exmiembro del oficialismo Péter Magyar, ha obtenido una victoria aplastante alcanzando 138 de los 199 escaños de la Asamblea Nacional. Este resultado no solo otorga a la oposición la mayoría absoluta, sino que le concede la "supermayoría" de dos tercios necesaria que le permite desmantelar el entramado constitucional y legislativo construido por Viktor Orbán durante las últimas dos décadas. La participación ha marcado un hito histórico, situándose entre el 77% y el 79%, impulsada por una movilización masiva de voto urbano y juvenil.
El primer ministro saliente, Viktor Orbán, cuya formación Fidesz–KDNP se desplomó hasta los 55 escaños (un 37-38% de los votos), compareció ante sus seguidores para reconocer una derrota que calificó de "dolorosa". "El resultado ha dejado claro que no nos han otorgado la responsabilidad de gobernar", afirmó el mandatario, quien ocupaba el poder de forma ininterrumpida desde 2010. Pese al reconocimiento de los datos, Orbán aseguró que seguirá su carrera política desde la oposición, exclamando un desafiante: "¡Nunca nos daremos por vencidos!". Según fuentes de la Comisión Nacional Electoral, el resto de la representación parlamentaria se completa con la formación de extrema derecha Nuestra Patria, que apenas obtuvo seis diputados.
La victoria de Magyar supone el colapso del modelo de Orbán que tensionó las relaciones con la Unión Europea por su relación pragmática con Rusia. El líder de Tisza, en su discurso ante decenas de miles de personas a orillas del Danubio, prometió que Hungría "volverá a ser un fuerte aliado de la UE y de la OTAN" y aseguró que "arreglará todas las disputas con los países vecinos", en una alusión indirecta a Ucrania. Este giro estratégico implica un alejamiento de las relaciones exteriores amistosas con Rusia, prácticamente el único punto en el que mantiene divergencias con el programa de Orbán. Por lo demás, Tisza mantiene un perfil ultraconservador, su programa se centra en profundizar la integración en la UE, apoyar la guerra de Ucrania, mantener políticas migratorias restrictivas, acatar la disciplina fiscal de Bruselas y desbloquear los fondos europeos retenidos, entre otros puntos.
La caída de Orbán representa revés para la vertiente "euroescéptica" de la extrema derecha europea, pero está lejos de suponer "un golpe a la extrema derecha" en general, como varios sectores de la izquierda y el progresismo se han aventurado a celebrar. Con la supermayoría en la mano, el partido Tisza iniciará ahora una alternancia que alineará al país de forma más estricta con las directrices de Bruselas y la OTAN.