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El Gobierno yemení respaldado por Riad anuncia una gran contraofensiva contra los ‘hutíes’

El presidente Rashad al Alimi confirma el despliegue de las fuerzas armadas tras los avances territoriales de Ansaroláh en el sur, mientras fuerzas saudíes bombardean los alrededores de la capital.

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El presidente del Gobierno reconocido de Yemen, Rashad al Alimi durante una rueda de prensa. Foto: aljazeera.com
El presidente del Gobierno reconocido de Yemen, Rashad al Alimi durante una rueda de prensa. Foto: aljazeera.com

El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, respaldado por Arabia Saudí, Rashad al Alimi, anunció este domingo desde la sede del Gobierno en Adén el inicio de una gran contraofensiva militar para “recuperar” los territorios en poder del movimiento Ansaroláh y expulsarlos de la capital, Saná. Al Alimi confirmó que las fuerzas armadas, la Policía y las formaciones aliadas ya han recibido las órdenes pertinentes para ejecutar los planes aprobados con el objetivo de extender la autoridad del Estado a la totalidad del territorio.

Esta decisión responde al severo revés sufrido por el gobierno de Al Alimi a principios del mes de septiembre. El día 3, las fuerzas de Ansaroláh desencadenaron una amplia ofensiva en las provincias occidentales de Taiz y Hodeida que les permitió lograr importantes avances sobre el terreno, destacando la toma de la estratégica ciudad costera de Moca y el control de las zonas circundantes al estrecho de Bab el Mandeb. La situación se ha agravado a lo largo de este fin de semana con un cruce de intensos bombardeos entre la Resistencia y las fuerzas armadas de Arabia Saudí, principal aliado del Ejecutivo de Adén, alcanzando las inmediaciones de la capital yemení.

Junto a la orden de despliegue militar, el presidente yemení acompañó su declaración con la promesa de una amnistía general para “todos aquellos combatientes rebeldes que decidan entregar las armas”. Al Alimi aseguró que “la puerta permanecerá abierta para todos aquellos que depongan las armas y regresen con sus familias”, asegurando que la operación militar “no busca la venganza ni el ataque a ciudadanos inocentes”. El mandatario aprovechó su intervención para dirigirse a los grupos separatistas del sur del país, socios en la coalición gubernamental que mantienen reticencias hacia la injerencia de Riad, reiterando el “compromiso” de su administración con los resultados del proceso de diálogo patrocinado por Arabia Saudí para “dar una respuesta justa al problema del sur”.