La CIA reasentó a nazis en Canadá con documentación falsa
Un informe desclasificado confirma que la CIA proporcionó documentación falsa a los funcionarios canadienses y que el oficial responsable del reasentamiento fue después su representante en Ottawa.
El gobierno canadiense ha liberado una versión casi completamente desclasificada del informe que la historiadora Alti Rodal elaboró en 1986 sobre los criminales de guerra nazis refugiados en el país, según informó The Maple este miércoles. Las secciones que permanecían censuradas desde hacía cuatro décadas revelan que la CIA estuvo activamente implicada en el reasentamiento de nazis en Canadá después de la Segunda Guerra Mundial, que la agencia engañó a los funcionarios canadienses y que un alto oficial de la CIA responsable de las operaciones de reasentamiento fue después el representante de la agencia en Ottawa. “Era una ratline (ruta de ratas)”, ha declarado el historiador Jared McBride, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles, utilizando el término con el que se conocen las rutas de escape que los nazis y sus colaboradores utilizaron para huir de Europa en la posguerra.
Las secciones recién desclasificadas han sacado a la luz que los oficiales de control de visados canadienses destinados en Estocolmo conocían los documentos falsificados procedentes de fuentes estadounidenses ya en 1953. El subcomisionado de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), W.H. Kelly, fue informado a principios de 1954 de solicitudes sospechosas de verificación de seguridad procedentes de la zona de ocupación estadounidense en la Alemania de posguerra. Kelly fue contactado después por un oficial de inteligencia estadounidense llamado George McManus, que pidió que el personal de seguridad canadiense aceptara a determinados inmigrantes recomendados por las autoridades estadounidenses sin realizar comprobaciones de antecedentes. En marzo de ese año, Kelly informó a Ottawa de que casi 40 personas habían sido aceptadas en Canadá solo en 1953 basándose en recomendaciones estadounidenses. Algunas de esas personas, según el informe Rodal, eran colaboradores nazis conocidos.
Una de las secciones previamente censuradas relata el caso de un individuo que había sido rechazado por los funcionarios canadienses en 1953 y que fue presentado de nuevo tres meses después, con un conjunto completamente diferente de documentos y una nueva identidad, por un oficial de inteligencia estadounidense que trabajaba para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Europa (USAREUR) llamado Oscar Holtz. El informe identifica a USAREUR como una “organización de cobertura para la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses dedicadas al reasentamiento de personas que les habían prestado servicios”.
La revelación más importante es quizá la identidad del “oficial de inteligencia estadounidense” que hasta ahora no se nombraba: George McManus, que fue el primer director del Centro de Recepción de Desertores (DRC), conocido por su criptónimo de la CIA CABEZONE. El DRC, junto con el Campo King, eran instalaciones operadas por el Ejército estadounidense y la CIA donde los nazis y sus colaboradores eran interrogados al final de la Segunda Guerra Mundial y durante los primeros años de la Guerra Fría. McManus sirvió como representante de la CIA en Ottawa a finales de los años cincuenta, participó en la Operación Mongoose contra Cuba a principios de los sesenta y terminó su carrera como director de cobertura de la CIA.
“No solo el gobierno canadiense sabía en su momento que estaba siendo engañado por la inteligencia estadounidense, sino que los funcionarios canadienses se enteraron de nuevo en los años ochenta”, ha señalado McBride. “La falta de autoestima me asombra”, ha añadido. El informe Rodal no está completamente desclasificado: queda una línea censurada que parece explicar por qué, según Oscar Holtz, EEUU no aceptaría a colaboradores nazis conocidos, a pesar de que existía una provisión para permitir la entrada de hasta 100 al año en aquel momento. La segunda parte del informe final de la Comisión Deschênes, que enumera los presuntos criminales de guerra identificados e investigados, sigue siendo secreta casi un siglo después.