Francia militariza las calles para contener la revuelta
El Gobierno de Lecornu desplegará unidades de la Operación “antiterrorista” Sentinelle, prohibirá manifestaciones y movilizará a las fuerzas de élite tras los disturbios del 17-O.
El primer ministro Sébastien Lecornu y el ministro del Interior Laurent Nuñez anunciaron ante la Asamblea Nacional un dispositivo “masivo” para la jornada de protestas convocada para el sábado 24 de octubre. La medida central es el despliegue de militares de la Operación Sentinelle, la misión “antiterrorista” permanente creada en 2015, que asumirán tareas de vigilancia estática para “liberar” a policías y gendarmes y que estos puedan concentrarse en el “mantenimiento del orden”. Nuñez explicó que la doctrina se revisará para ganar “reactividad y movilidad” frente a “grupos dispersos que se mueven rápidamente”, que han supuesto un verdadero quebradero de cabeza para el Ministerio del Interior. El Ejecutivo estudia además prohibir manifestaciones no declaradas e incluso algunas declaradas si considera que “no se garantiza la seguridad”.
La decisión llega después de la jornada del 17 de octubre, que el Gobierno cifró en 550.000 manifestantes y los sindicatos en 800.000. Los disturbios posteriores se saldaron con más de 2.000 detenciones, según el balance del Ministerio del Interior, que calificó las cifras de provisionales. En París se practicaron 855 detenciones, un récord, y la Fiscalía abrió una investigación por la “muerte” de un manifestante. El Gobierno reconoció fallos de inteligencia y un despliegue “demasiado estático”, y ha respondido con toques de queda parciales en varias ciudades.
El dispositivo para el 24-O incluirá, además de los militares, unidades de élite como la BRI, el GIGN y el RAID, helicópteros, vehículos blindados Centaure y cañones de agua. Se prevé el refuerzo de efectivos con CRS en descanso, reservistas voluntarios y alumnos policiales, superando los 60.000 agentes desplegados el sábado anterior. La oposición de izquierda, incluida La France Insoumise, ha cuestionado el uso del Ejército en misiones de orden público, mientras el Gobierno justifica la militarización en “la necesidad de evitar que un caos como el del 17 de octubre se repita”.
Mientras el movimiento de los Chalecos Amarillos, los sindicatos y el movimiento estudiantil mantienen la movilización para el 24 de octubre y preparan una nueva cita para el 5 de noviembre, el Gobierno de Macron responde con más armas y menos derechos.