Australia ha intensificado el debate sobre su estrategia militar tras el despliegue de una flotilla china en sus inmediaciones, un hecho sin precedentes recientes, según The Telegraph. En respuesta, el gobierno evalúa aumentar la inversión en capacidades militares, mientras que Sam Roggeveen, director del Programa de Seguridad Internacional del Lowy Institute, afirma que existe una “disputa” sobre el nivel de preparación de las Fuerzas de Defensa de Australia ante el avance de la República Popular China en la región.
El contexto de estas discusiones está marcado por las elecciones anticipadas de mayo, en las que la política militar podría adquirir un papel central. Además, la situación se desarrolla en paralelo a la crisis en Myanmar, donde un terremoto ha agravado la guerra civil en curso. La combinación de estos factores subraya la creciente complejidad del entorno estratégico en el Indo-Pacífico y los desafíos que enfrenta Australia en la gestión de su posición geopolítica.
Este debate dirimirá la evolución de la dinámica regional y la posición de Australia en su política militar y las alianzas estratégicas que establecerá ante el ascenso de China. Las decisiones que se tomen al respecto podrían influir en la dirección de su política exterior y en su integración con otros actores del Indo-Pacífico. La nueva doctrina estadounidense, que en documentos filtrados recientemente ha ratificado la reorientación estratégica hacia Asia-Pacífico, será un factor clave en la cuestión.