Wisconsin ha vivido esta semana la elección judicial más costosa en la historia de EEUU, con casi 100 millones de dólares invertidos en una batalla por un puesto clave en su Tribunal Supremo estatal. La jueza “progresista” Susan Crawford venció al “conservador” Brad Schimel por más de 10 puntos, según resultados oficiales, en una contienda que atrajo atención nacional por la masiva financiación de grupos externos, incluidos 25 millones de dólares aportados por Elon Musk y sus aliados.
Musk, oligarca propietario de Tesla y X, desplegó una campaña sin precedentes, con mítines, operativos puerta a puerta y polémicos sorteos de cheques millonarios, según recogen los reportes de la Comisión Electoral de Wisconsin. Sin embargo, su estrategia no logró revertir el avance demócrata. “Wisconsin ha dicho que la justicia no está en venta”, declaró Crawford en su discurso de victoria, mientras Schimel reconocía su derrota ante las críticas de sus seguidores.
El resultado tiene implicaciones nacionales: el Tribunal Supremo de Wisconsin podría decidir sobre redistritación, acceso al aborto y regulaciones electorales en un estado bisagra. Paralelamente, desde Washington, republicanos como Jim Jordan y el speaker Mike Johnson impulsan medidas para limitar el poder judicial, ya que son los jueces los únicos que están limitando el poder de la nueva administración de Donald Trump. La elección refleja la creciente lucha intestina por el control del aparato de estado de EEUU, concretamente en los tribunales, que están siendo clave en el enfrentamiento entre la presidencia y las cortes federales.