El último número de La Brecha, publicación del Gabinete Socioeconómico Confederal de CGT, radiografía la situación de la clase obrera de origen magrebí en el Estado español. El informe concluye que el racismo es una pieza clave para segmentar el mercado de trabajo y abaratar costes de la fuerza de trabajo para la burguesía. El sindicato sitúa esta realidad en la continuidad de la globalización capitalista y la deslocalización productiva, pero subraya que, en las actividades que no pueden marcharse fuera —agroindustria, construcción, hostelería, comercio o trabajo del hogar—, el mecanismo para sostener la rentabilidad es exprimir a la población migrante y/o racializada sobreexplotándola en condiciones que describen como cercanas a la esclavitud moderna.

Según el análisis de CGT, actualmente hay cerca de 432.000 personas asalariadas de origen magrebí en el Estado español, un 2,3% del total de asalariadas, de las cuales solo el 27% son mujeres, frente al 48,3% de mujeres en el conjunto de la población asalariada. Esta fuerza de trabajo se concentra territorialmente en Catalunya (26,1%), Andalucía (15,1%), Murcia (9,5%), País Valencià (8,7%) y la Comunidad de Madrid (8,1%), y se agrupa en sectores con peores salarios y condiciones laborales: agricultura y ganadería (17,1%), hostelería y restauración (13,5%), comercio mayorista y minorista (11,4%), construcción (10,9%), jardinería y servicios a edificios (5,9%) y trabajo del hogar (4,1%). El texto destaca que hasta un tercio de la ocupación en el campo se ubica en Andalucía y otro tercio en Murcia, mientras que en construcción el peso recae en Catalunya y Balears, consolidando un mapa de explotación intensiva de la fuerza de trabajo magrebí.

El triple de trabajadores indefinidos magrebíes como "fijos discontinuos"

La publicación detalla que la temporalidad alcanza el 25% de los contratos en este colectivo de trabajadores, frente al 15,9% de media estatal, y que entre quienes tienen contrato indefinido, un 14% está en la conocida y engañosa fórmula del "fijo discontinuo", frente al 4% en el conjunto de los asalariados. A ello se suma una brecha salarial con estimaciones profundas: una aproximación muestra que la ganancia media anual de un trabajador de origen africano es de 18.950 euros, frente a los 28.049 euros que percibe de media una persona con nacionalidad española, lo que supone salarios por debajo del precio de reproducción de la fuerza de trabajo, agravando la insuficiencia de ingresos y la exposición a la pobreza. El informe vincula directamente todas estas cifras con un régimen asalariado marcado por la informalidad, la economía sumergida y el incumplimiento sistemático de derechos civiles, políticos y laborales básicos, que se sostiene sobre la desvaluación social de esta fuerza de trabajo racializada.

​La figura del "moro"

CGT pone en evidencia que el racismo institucional —a través del régimen de extranjería, los permisos de residencia y la situación de las personas “sin papeles”— construye una arquitectura jurídica idónea para una mano de obra proletarizada, obligada a aceptar cualquier empleo y a vivir en muchos casos en la clandestinidad o semiclandestinidad. De hecho, los datos anteriores se basan en los trabajadores migrantes magrebíes dados de alta en la Seguridad Social, no en la fuerza de trabajo magrebí en su conjunto.

El texto añade que la discriminación se mantiene incluso cuando se obtiene la nacionalidad española, mediante lo que el informe denomina como la “línea de color”. En ese sentido, denuncia la figura del “moro” como categoría racista que naturaliza la violencia estructural, justifica la segregación y convierte la sobreexplotación en una especie de "castigo merecido". Es esta combinación de pobreza, exclusión y estigmatización contra el "moro" lo produce los procesos de “guetización” que tanto señala la derecha, la extrema derecha y el fascismo. Esta "guetización" no es otra cosa que la segregación económica, social, espacial y cultural inherente a la racialización, que también atrapa a la descendencia de la clase obrera de origen magrebí nacida en el Estado español.

El 54% de la población extranjera extracomunitaria en riesgo de pobreza

El informe recuerda que el 54% de la población extranjera extracomunitaria está en riesgo de pobreza o exclusión social, más del doble que la media del conjunto de la población. Alrededor de un tercio de este grupo no puede mantener la vivienda a una temperatura adecuada, dos tercios no pueden afrontar gastos imprevistos y aproximadamente la mitad no puede permitirse una semana de vacaciones al año. El informe La Brecha sostiene que las “fantasías securitarias” de la extrema derecha y los discursos que presentan a la inmigración como "problema social" ocultan deliberadamente todo este contexto material, al tiempo que sirven para desvalorizar y subordinar a los estratos racializados de la clase obrera a las necesidades de rentabilidad de la burguesía.

Unidad de clase

En ese sentido, el gabinete de CGT afirma que el racismo es “un eje de opresión fundamental para gestionar las relaciones de clase” y llama a articular una respuesta sindical que regule el estatus jurídico-legal de los obreros migrantes, garantizando derechos civiles, económicos y sociales universales y organizando redes de solidaridad capaces de unir a quienes el capital intenta separar para explotarlos de forma más eficiente.