Estados Unidos, Israel y Argentina votan contra la prohibición de la tortura
57.293 casos de tortura documentados oficialmente en 9 años en Argentina e Israel acumula incontables denuncias.
Los Estados Unidos de América, el Estado de Israel y Argentina votaron en contra de una resolución de la Asamblea General de la ONU que reafirma la prohibición absoluta de la tortura. La justificación estadounidense, centrada en la "ineficiencia" de los procedimientos se alinea con los datos empíricos que exponen graves problemas de tortura y malos tratos en sus propias jurisdicciones.
Estados Unidos, por su parte, el promotor del voto de rechazo, arrastra el peso del legado de su "Guerra contra el Terror". El país hace esfuerzos visibles por ocultar el empleo de la tortura y su alcance. A pesar de ello, existen casos extensamente documentados como los del centro de detención militar en la Bahía de Guantánamo (GTMO) (el cual ha albergado históricamente a unas 780 personas) que actualmente mantiene a 40 detenidos (oficialmente) con un 100% de los detenidos actuales encarcelado por más de 10 años, con la mayoría sin haber sido juzgados y algunos de ellos siendo simples migrantes deportados.
Todas estas condiciones de detención indefinida y aislamiento extremo han sido calificadas por organismos de derechos humanos como tratos crueles, inhumanos o degradantes. Además, es conocido que el país presenta escandalos periódicamente por malos tratos de la Policía hacia la población migrante y racializada, aunque no haya registros oficiales por parte de las organizaciones gubernamentales. Al contrario, las autoridades estadounidenses tienen proyectos que apuntan en el sentido contrario, como la reapertura de la conocida prisión de Alcatraz.
El Estado genocida de Israel enfrenta innumerables denuncias de tortura sistemática y generalizada en diferentes marcos legales, llegando incluso al tribunal de la corte penal internacional, sin visos de castigos efectivos. En 2024, el Comité de la ONU recibió "numerosos informes" que detallan abusos masivos y sistemáticos contra detenidos palestinos, una situación que se intensificó tras el 7 de octubre de 2023. Un informe de la ONU de julio de 2024 señaló que miles de personas están siendo retenidas de forma arbitraria y secreta. Recientemente, soldados israelíes se jactaron en público de su impunidad tras haber violado a un prisionero palestino en el campo de concentración de Sde Teiman.
Argentina presenta uno de los marcos mejor documentados, aparentemente. A pesar de contar con un marco legal que se vende como "sólido y robusto", el Registro Nacional de Casos de Tortura y/o Malos Tratos (RNCT) documentó en 2023 un total de 898 víctimas y 3.564 hechos de tortura y malos tratos solo dentro de su sistema penitenciario, que hace poco incluyó los trabajos forzados sin salario contra presos. A esto se suman otras 372 víctimas en el ámbito policial durante ese mismo año. Al observar el panorama histórico, la masividad de la violencia institucional es aún más sombría: entre 2011 y 2023, Argentina registró un total de 16.036 víctimas y 57.293 hechos de tortura y malos tratos en sus lugares de detención. En 2024, el país registró 1.146 heridos y 430 muertos por violencia policial.
El 40% de los estados que conforman la Convención contra la Tortura ni siquiera presentan informes
Sin embargo, por mucho que la mayoría de la ONU haya votado por la "prohibición" de la tortura, sus hechos hablan por sí solos. A nivel internacional, sigue evidenciándose la contradicción de los estados entre lo que dicen y lo que hacen efectivamente "contra" la tortura: de los 175 estados que forman parte de la Convención contra la Tortura, unos 70 (el 40% de los firmantes) ni siquiera cumplen su "obligación" de presentar informes, por lo que hay miles de quejas anuales en la propia ONU denunciando abusos por parte de multitud de gobiernos. En los años recientes se ha estimado que el 91% de los gobiernos del mundo han sido señalados por prácticas de tortura.