El Gobierno alemán del canciller Friedrich Merz (CDU) en coalición con el SPD, ha perfilado para 2026 un ajuste severo en el llamado "Estado del bienestar" germano, con recortes que superarán los 30.000 millones de euros entre sanidad y seguridad social, en paralelo a un rearme sin precedentes. 

El presidente de las aseguradoras médicas, Andreas Gassen, ha defendido públicamente un "copago por contacto" de tres a cuatro euros por visita al médico de cabecera. Aunque no es oficial, refleja el clima de ajuste: el Ejecutivo prevé ahorrar 12.000 millones en sanidad mediante restricciones como la  obligatoriedad de la derivación para especialistas, la limitación de segundas opiniones y una reforma hospitalaria que cerrará clínicas para supuestamente concentrar recursos en centros "más eficientes".

Según fuentes del Ministerio de Sanidad, la reforma hospitalaria podría afectar a cientos de centros pequeños, especialmente en zonas rurales, con el objetivo de "mejorar la eficiencia y reducir duplicidades". Expertos sanitarios estiman que el número de hospitales podría reducirse en un 10-15% en los próximos años

En su discurso de Nochevieja, Merz anunció también otra revisión de las pensiones para lograr el "equilibrio intergeneracional justo", eufemismo que anticipa rebajas en las prestaciones. Mientras, cientos de miles de millones fluyen hacia el gasto militar, justificados por la guerra en Ucrania.