La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció este lunes un acuerdo entre 147 países para un impuesto mínimo del 15% a multinacionales con facturación superior a 750 millones de euros, pero con un controvertido mecanismo de exención para empresas estadounidenses negociado por la Administración Trump. El pacto, calificado por la OCDE de "histórico", permite a Washington no tocar a gigantes como Apple, Google o Amazon.

El secretario general Mathias Cormann elogió el compromiso como "gran paso para estabilidad fiscal", pero críticos lo ven como una capitulación ante las presiones trumpistas. El "mecanismo cualificado de mínimo local", bautizado por algunos como "Doctrina Trump", exime a EE.UU. de su plena aplicación, permitiendo que sus multinacionales eviten la tributación efectiva en otros territorios si cumplen criterios domésticos. Esta concesión, alcanzada en junio de 2025 por el G7 y extendida al marco inclusivo, respondió a amenazas de Washington de salirse del acuerdo.

Hecha la ley, hecha la trampa

Además, expertos fiscales y organizaciones como Tax Justice Network señalan que el acuerdo contiene lagunas significativas que permitirán a las multinacionales seguir eludiendo el impuesto mínimo mediante triquiñuelas ya conocidas: transferencias de beneficios a paraísos fiscales residuales, uso de patentes y activos intangibles en jurisdicciones de baja tributación, o explotación de excepciones para "sustancia económica" que muchas empresas estructuran artificialmente. 

Estudios previos estiman que el impacto real del 15% será inferior al esperado, de apenas un 2-3% adicional de recaudación global, ya que gigantes tecnológicos y farmacéuticos han demostrado capacidad para reducir su carga fiscal efectiva por debajo del 10% incluso con reglas ya existentes. La exención estadounidense agrava esta realidad, al proteger a las mayores empresas evasoras y desincentivar a otros países a aplicar el mínimo "con rigor".