La Universidad de Birzeit, la institución académica más prestigiosa de Cisjordania, ha sido escenario este martes de una incursión militar israelí sin precedentes en su historia reciente. El ejército genocida irrumpió en el campus a plena luz del día, utilizando munición real, granadas de sonido y gases lacrimógenos contra una multitud de estudiantes y profesores que se encontraban en las instalaciones. Según el Centro de Comunicación del Gobierno palestino, el asalto se produjo mientras miles de estudiantes permanecían atrapados en el interior, resultando en más de 40 heridos, de los cuales al menos 11 requirieron hospitalización urgente por impactos de bala y asfixia severa.​

El asalto comenzó cuando un convoy de unos 20 jeeps militares derribó la puerta principal de la universidad, transformando el edificio académico en una zona de combate en cuestión de minutos. Según fuentes locales y testimonios recogidos por Al Jazeera y Middle East Eye, el ataque militar se desencadenó mientras los estudiantes organizaban un acto de solidaridad con los prisioneros palestinos en cárceles israelíes y se preparaban para proyectar un documental sobre las víctimas infantiles en Gaza. El presidente de la universidad, el químico Talal Shahwan, calificó la jornada como un "día triste para la educación superior en el mundo", denunciando que el ejército genocida disparó indiscriminadamente contra zonas residenciales y edificios docentes mientras los estudiantes intentaban huir del caos.​

El ejército sionista, por su parte, justificó la incursión afirmando que el objetivo era desmantelar una "reunión de apoyo al terrorismo". La OCHA y otros organismos internacionales han advertido que este tipo de incursiones, que incluyen detenciones arbitrarias y la confiscación de material educativo, forman parte de una estrategia sistemática de intimidación contra la conciencia política de la juventud palestina.​

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Video: @DaniMayakovski (X)

Una escalada de redadas en la Cisjordania ocupada

Este incidente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una campaña de arrestos masivos y operaciones nocturnas que se ha intensificado drásticamente en los últimos dos años. Solo en las 24 horas previas al asalto de Birzeit, las fuerzas genocidas detuvieron a decenas de palestinos en diversas localidades de la Cisjordania ocupada, incluyendo a periodistas y menores de edad. En el campamento de refugiados de Aida, en Belén, más de 25 personas fueron arrestadas tras registros domiciliarios que los residentes describieron como tácticas de intimidación generalizada.​

Desde el inicio del genocidio en 2023, la frecuencia y ferocidad de estas redadas han alcanzado niveles críticos. Grupos de derechos humanos han documentado la muerte de más de 1.000 palestinos, entre ellos 217 menores, a manos de fuerzas militares y colonos en Cisjordania durante este periodo.