Detenido un policía nacional por agredir sexualmente a una compañera en prácticas
El agente quedó en libertad con cargos y sin orden de alejamiento tras una denuncia por tocamientos una comida de Navidad.
Efectivos de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional española detuvieron el pasado viernes en València a un agente de la misma institución acusado de agredir sexualmente a una compañera en prácticas, según han confirmado fuentes de la investigación a la agencia Europa Press. La detención se produjo por un presunto delito de agresión sexual con tocamientos a la agente, con quien se encontraba tras una comida de Navidad organizada en el ámbito policial. El mismo día de su arresto, el agente fue puesto a disposición judicial.
Según ha adelantado el diario Las Provincias y recoge la agencia, el agente detenido quedó en libertad con cargos, y ni siquiera se le ha impuesto una orden de alejamiento respecto de la denunciante, con la que comparte vínculo laboral dentro de la misma comisaría. La decisión judicial de no imponer medidas cautelares de protección a la agente en prácticas, a pesar de la acusación de agresión sexual, deja a la agente en prácticas en una situación de potencial vulnerabilidad ante su presunto agresor en el entorno profesional, como viene siendo habitual en los numerosos casos de violencia sexual interna en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El caso expone la paradigmática persistencia de violencias machistas y sexistas en el interior de las propias instituciones presuntamente encargadas de "perseguirlas", y plantea interrogantes sobre los protocolos internos y la imparcialidad para proteger a las víctimas cuando los agresores son los propios policías.
Este incidente se suma a numerosos casos documentados de agresiones sexuales y acoso dentro de las fuerzas de seguridad, aunque en el Estado español se presentan uno por uno y como "casos aislados", mientras el Ministerio del Interior evita informar sobre cuántos agresores condenados e investigados hay exactamente en las filas de la Policía Nacional y la Guardia Civil, evidenciando una cultura institucional que normaliza la violencia machista y no puede garantizar entornos seguros para las mujeres, incluso entre su propio personal.
La falta de medidas protectoras efectivas judiciales tras una denuncia por agresión sexual muestra además la doble victimización que enfrentan las mujeres incluso dentro del sistema policial, especialmente cuando el agresor pertenece al mismo cuerpo y ostenta una posición de mayor antigüedad o jerarquía.