EE.UU. y Taiwán han alcanzado un acuerdo comercial que fija un límite del 15 % a los aranceles de Washington a la economía taiwanesa y compromete a los principales fabricantes de semiconductores de la isla a invertir al menos 250.000 millones de dólares en capacidad productiva en territorio estadounidense. El acuerdo fue anunciado el 15 de enero por el Departamento de Comercio de EE.UU. y presentado como "histórico", según informó la agencia EFE. De acuerdo con Reuters, Taiwán también garantizará 250.000 millones de dólares en crédito para estas empresas.

La nota de prensa oficial estadounidense detalla que EE.UU. aplicará un arancel recíproco del 0 % a los productos farmacéuticos genéricos y sus ingredientes, a componentes de aeronaves y a determinados recursos naturales no disponibles en el país. El pacto incluye también la creación de parques industriales en EE.UU. para reforzar su infraestructura y consolidarlo como "centro global" de tecnología de próxima generación, manufactura avanzada e innovación. Taiwán, a cambio, facilitará la inversión estadounidense en sectores como semiconductores, inteligencia artificial, tecnología militar, telecomunicaciones y biotecnología, con el objetivo de ampliar el acceso al mercado para las empresas de EE.UU., según el Departamento de Comercio.

Los semiconductores ocupan un lugar central en el acuerdo. De hecho, ambas partes pactaron excepciones a los futuros aranceles bajo la Sección 232 para las empresas que fabriquen chips en suelo estadounidense. Según los términos del memorando difundidos, las compañías taiwanesas podrán importar hasta 2,5 veces su capacidad de producción sin pagar esos derechos durante el período aprobado y, una vez concluidas las fábricas, hasta 1,5 veces su capacidad.

Además, las autopartes, la madera y productos relacionados procedentes de Taiwán no estarán sujetos a gravámenes superiores al 15 %. El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, declaró a CNBC que Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) ha adquirido terrenos en EE. UU. y podría ampliar sus operaciones en Arizona, añadiendo que las empresas que no fabriquen en el país "probablemente enfrentarán un arancel del 100 %".

China protesta

El anuncio ha provocado una respuesta inmediata de Pekín. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, afirmó que "la parte china siempre se opone firmemente a que países con relaciones diplomáticas con China negocien y firmen cualquier acuerdo con la región china de Taiwán que tenga implicaciones soberanas y sea de carácter oficial".

Guo instó a Estados Unidos a "respetar de manera efectiva el principio de una sola China y los tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses", en respuesta a informaciones sobre el denominado acuerdo comercial entre EE.UU. y Taiwán, según recoge el medio estatal chino Global Times. La República Popular considera a Taiwán parte de su territorio nacional, una posición que vuelve a situar el acuerdo ojo del huracán de una disputa geopolítica abierta, mientras Washington insiste en que los semiconductores son "vitales" para tejido industrial, tecnológico y militar, según reconoce el propio Departamento de Comercio.