El Gobierno español y el Gobierno Vasco han alcanzado un acuerdo de último minuto para transferir cinco nuevas competencias a la Comunidad Autónoma Vasca, en una cumbre bilateral que se celebrará este mismo viernes en Madrid. Según informa El Correo, el entendimiento llega tras semanas de "negociación a cara de perro" y evita una crisis de alto calibre con el PNV, socio clave de la investidura de Pedro Sánchez, que ya había amenazado con un "cambio de actitud" si no se desbloqueaba el proceso. Finalmente, los jeltzales vuelven a recoger las nueces en Madrid tras la línea directa entre el presidente español y el lehendakari Imanol Pradales, que ha sido descrita como "clave". Al parecer, el primero se comprometió a respetar las bases de lo acordado en julio.

El paquete de transferencias, que debía haberse completado en 2025 según el acuerdo de investidura, incluye materias especialmente delicadas y supone un hito en el autogobierno vasco. La competencia principal es la gestión íntegra de las prestaciones por desempleo (tanto el subsidio como la prestación contributiva), lo que convertirá a la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) en la primera en asumirla plenamente, integrando el SEPE en su servicio de empleo autonómico Lanbide. La transferencia, con un gasto de 822 millones de euros en 2024, implicó a 51.000 personas. Además, se traspasan las prestaciones familiares no contributivas (como aquellas por hijo a cargo) y se completa la competencia del seguro escolar, asumiendo la CAV por primera vez funciones del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y de su Tesorería General.

Las otras dos competencias transferidas son Salvamento Marítimo en el litoral vasco (con funciones de búsqueda, rescate y potestad sancionadora) y la integración del Centro Nacional de Verificación de la Maquinaria en Osalan, para "mejorar la seguridad laboral". El sí de Sánchez fue complejo, especialmente en lo relativo a los aspectos económicos y a las funciones de la Seguridad Social, un terreno históricamente espinoso por el principio de "caja única". El secretario general del PSE-EE, Eneko Andueza, reconoció este jueves por la mañana que "aún existían diferencias mínimas", u las atribuyó a una "escenificación" del PNV. La formación encabezada por Aitor Esteban capitaliza así políticamente la transferencia de competencias como una victoria y como oportunidad para seguir vendiendo su imagen de "buen gestor".

Pese al acuerdo, los nacionalistas vascos mantienen su reclamación sobre más de una decena de competencias pendientes, entre ellas la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, los puertos y los aeropuertos, todas ellas previstas en el pacto de investidura. La consejera de Autogobierno, Maria Ubarretxena, que compareció de urgencia para anunciar el acuerdo, volvió a pedir "seriedad" a Moncloa en el cumplimiento de los plazos.

La firma de este viernes permite destensar la relación entre ambas formaciones que cogobiernan en Lakua en un momento político crítico, mientras el PNV negocia en paralelo en con EH Bildu y el PSE-EE una posible reforma del Estatuto de Gernika, un proceso que se ha intensificado en los últimos días.