El análisis del fascismo actual no es una cuestión de opinión, los datos dan fe de ello. Ante el declive de las instituciones formales, se ha producido una privatización de la violencia sistemática, y las cifras dejan claro quién ostenta la hegemonía de la violencia. En 2024, por ejemplo, una clasificación elaborada por la agencia ADL mostró que todos los asesinatos vinculados a motivos ideológicos en Estados Unidos fueron perpetrados por la extrema derecha.

Lejos de ser una anomalía, este dato refleja una realidad que los medios de comunicación y las voces públicas de derechas ocultan. De hecho, en Estados Unidos, de los 429 asesinatos documentados en la última década (2015-2024) como "crímenes de motivación ideológica o política", 328 (el 76 %) fueron cometidos por la extrema derecha. En 2025, además, el número de homicidios perpetrados por grupos e individuos de extrema derecha fue mñas del doble.

En el contexto europeo, la violencia de los grupos fascistas también ha crecido de forma explícita. En este sentido, según recoge el informe Global Terrorism Index, los ataques de la extrema derecha aumentaron un 320% en un periodo de cinco años (2014-2019) en los países occidentales.

Sin embargo, resulta aún más significativa la distribución interna de lo que se denomina “terrorismo”. A escala mundial, en la década de 2000 solo el 6% de todos los ataques “terroristas” se atribuían a la extrema derecha; en la década de 2010 esa cifra ascendió al 35%. En Europa se repite esta tendencia: el número de ataques que los informes califican como “terroristas de extrema derecha” se duplicó en 2024, y las detenciones relacionadas con este tipo de ataques en la Unión Europea aumentaron hasta 449 ese mismo año. Españoles, franceses e italianos encabezan la lista, respectivamente.

'Lobos solitarios' en red y grupos fascistas

Junto a los atacantes fascistas denominados lobos solitarios, también están proliferando estructuras paramilitares organizadas. Solo en Estados Unidos existen actualmente más de 80 grupos fascistas organizados, según ACLED, mientras se ilegalizan grupos de izquierdas. Además, no se trata de grupos marginales: organizaciones como Aryan Circle o Aryan Brotherhood pueden llegar a reunir a más de 1.500 miembros. Estos grupos han cometido un tercio (33%) de todos los asesinatos supremacistas de la última década.

La estructuración digital de esta violencia también puede observarse a través de las cifras. En Europa, aunque el crecimiento de los grupos organizados es notable, el 93% de los ataques mortales han sido cometidos por individuos que actuaron “en solitario”. No obstante, esta estadística oculta una trampa: la interconexión digital. A través de redes cifradas y de “active clubs” (clubes activos) transnacionales, grupos como Rise Above Movement comparten tácticas a nivel internacional.

Uno de los ejemplos más claros de los riesgos de esta interconexión se produjo en Alemania en 2022. Allí, diversos estudios atribuyen a las convocatorias difundidas por estos canales el repentino aumento del 40% de los incidentes vinculados a la violencia fascista.