Al menos 84 presos palestinos han "muerto" en campos de concentración israelíes en los últimos dos años como consecuencia de torturas, malos tratos, inanición y negación de atención médica, según el nuevo informe Living Hell, publicado por la organización israelí de derechos humanos B’Tselem. El documento, que actualiza su informe de agosto de 2024 Welcome to Hell, se basa en testimonios recientes de 21 presos políticos palestinos liberados de prisión y en datos recopilados por organizaciones israelíes e internacionales. B’Tselem concluye que los abusos “no son incidentes aislados”, sino una política “sistemática e institucionalizada”.

El informe describe cárceles y centros de detención que “funcionan como una red de campos de tortura”, donde se repiten palizas, confinamientos prolongados, privación deliberada de alimentos, negación de tratamiento médico y violencia psicológica. Según los testimonios recogidos, estas prácticas han provocado muertes bajo custodia y lesiones permanentes. B’Tselem subraya que la situación se ha agravado en el último año, tanto en la extensión de los abusos como en su intensidad, especialmente contra prisioneros procedentes de Gaza.

Normalización pública: "Presumen abiertamente"

Una de las novedades señaladas por la organización es la normalización pública de estas prácticas. B’Tselem afirma que la política de abusos cuenta con el respaldo del sistema político y judicial israelí, así como de las autoridades penitenciarias. En ese contexto, la organización señala al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y al Servicio Penitenciario de Israel (IPS), que “presumen abiertamente” de las condiciones extremas e inhumanas impuestas a los presos políticos palestinos.

El papel de los medios israelíes

El documento también denuncia el papel de los medios de comunicación israelíes, que en el último año han emitido reportajes presentados como “vistazos excepcionales” al interior de las prisiones. Según B’Tselem, se trata de piezas de relaciones públicas coordinadas con el portavoz del IPS y con el propio Ben Gvir, en las que se muestran “con orgullo” las condiciones inhumanas de detención. Para la organización, esta exposición mediática demuestra que el sistema penitenciario se ha convertido en una herramienta central de castigo colectivo contra la población palestina.