Emisarios de los Estados Unidos de América, Ucrania y la Federación Rusa participarán por primera vez en una reunión conjunta para tratar un posible "acuerdo de paz" para la guerra de Ucrania. El encuentro tendrá lugar este viernes y sábado en Emiratos Árabes Unidos, según anunció el presidente ucraniano Volodimir Zelensky en su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos. "Las conversaciones están programadas para este viernes y sábado" y "los documentos que se supone que pondrán fin a esta guerra están casi listos", afirmó Zelensky.

Por parte de EE.UU., participarán el principal negociador de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. La delegación ucraniana estará integrada por Kyrylo Budanov, jefe de la oficina presidencial; Rustem Umerov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa; y Sergiy Kyslytsia, viceministro de Exteriores. Rusia enviará a Kirill Dmitriev, negociador principal del Kremlin, y a Igor Kostyukov, jefe de la Inteligencia militar rusa, según confirmaron fuentes de la delegación estadounidense.

Zelensky y Trump mantuvieron una reunión en Davos, que ambos calificaron de "buena, productiva y sustancial". Sin embargo, el presidente estadounidense mantiene sus reservas, asegurando que "falta un largo camino por recorrer" antes de poner fin a la guerra en Ucrania. Desde la Casa Blanca señalaron que el formato trilateral como "un paso poco habitual desde el inicio del conflicto", que hasta el momento solo se ha dado mediante contactos indirectos, aparentemente. Según fuentes estadounidenses, las conversaciones se centrarán en "cuestiones de seguridad, garantías mínimas de estabilidad y posibles mecanismos para avanzar hacia acuerdos parciales", sin objetivos definidos ni expectativas inmediatas de resultados.

Zelensky subrayó que "Rusia también debe estar preparada para poner fin a esta guerra y poner fin a la agresión", y pidió "mantener la presión sobre Moscú" y el apoyo internacional a Ucrania. El presidente ucraniano reconoció que el principal escollo sigue siendo la cuestión territorial, un punto que, en palabras de Witkoff, concentra ahora el núcleo de las negociaciones. Desde la Casa Blanca se interpretó la reunión de Davos como "un gesto de coordinación política previo a los contactos previstos en Abu Dabi".

La cuestión territorial es especialmente compleja porque la guerra se libra, en esencia, sobre el control de territorio: Rusia controla desde 2014 y, sobre todo, desde 2022, amplias zonas rusófonas de Ucrania —incluida Crimea y partes de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jerson— y ha llegado a anunciar su anexión, algo a lo que Ucrania y la Unión Europea se oponen activamente., Así, mientras que el Gobierno de Zelensky se niega a asumir pérdidas de territorio, Rusia señala que estas constituyen una “realidad sobre el terreno”, lo que convierte este punto en el principal bloqueo de las negociaciones.