El Ministerio de Defensa del Gobierno español ha confirmado que trabaja en una actualización salarial para las Fuerzas Armadas con efectos a partir de 2026, en medio de la presión de los lobbys de militares y el contexto de los planes de rearme de la Unión Europea y la OTAN. El incremento se presenta como "progresivo y diferenciado", atendiendo a la función, la antigüedad y los complementos de cada militar, desde tropa y marinería hasta suboficiales y oficiales. Los lobbys de los militares ya han valorado el anuncio como "un primer paso", pero piden más.

En paralelo, el Gobierno ha publicado una orden ministerial que redefine el sistema de pruebas físicas para ingreso y permanencia en todos los cuerpos militares. Según el Boletín Oficial del Estado, el nuevo modelo reduce de hasta 12 a cinco pruebas básicas comunes a todos los aspirantes: flexo-extensiones de brazos, plancha isométrica, carrera de 2.000 metros, circuito de agilidad y velocidad, y una prueba específica de soltura acuática para oficiales y suboficiales. La normativa establece que estas pruebas se aplicarán de manera periódica durante toda la carrera, garantizando "un estándar homogéneo sin rebajar los niveles mínimos de exigencia".

El Ministerio señala que la reforma "simplifica y unifica criterios", asegurando que el nivel físico exigido sea coherente a lo largo de toda la carrera militar y que el acceso al Ejército de Tierra y otros cuerpos pueda "ampliarse sin disminuir la preparación necesaria para las misiones reales". La orden ministerial entra en vigor de inmediato, por lo que los procesos selectivos en curso deberán adaptarse al nuevo sistema.