El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, ha anunciado que impulsará un procedimiento legislativo acelerado para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, con el objetivo de que la medida entre en vigor en septiembre, coincidiendo con el inicio del próximo curso escolar. En un vídeo difundido por BFMTV, Macron afirmó haber pedido a su Gobierno que el proyecto de ley avance “lo más rápidamente posible” para que se adopte dentro del calendario previsto, según informa la agencia AP.

Macron justificó la iniciativa en términos de “protección” frente a los intereses de las grandes plataformas digitales. “Es un mensaje muy claro: los cerebros de nuestros niños y adolescentes no están en venta”, declaró el presidente, añadiendo que “tampoco lo están sus emociones, ni por plataformas estadounidenses ni por algoritmos chinos”. El texto legislativo, que será examinado en primera lectura por la Asamblea Nacional este mismo lunes 26 de enero, incluye también la prohibición de los teléfonos móviles en los institutos.

La propuesta se apoya en datos oficiales de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES), que señalan que uno de cada dos adolescentes pasa entre dos y cinco horas diarias con su smartphone. Según un informe publicado en diciembre por este organismo, casi el 90% de los jóvenes de entre 12 y 17 años utiliza un teléfono inteligente a diario para acceder a internet y el 58% lo emplea específicamente para redes sociales. La ANSES vincula este uso intensivo con efectos nocivos como la disminución de la autoestima y una mayor exposición a contenidos relacionados con autolesiones, consumo de drogas y suicidio.

Sin embargo, la cuestión del acceso restringido a redes sociales a los adolescentes plantea dudas sobre la privacidad y el control social, puesto que controvertidos planes como el Chat Control se han tratado de imponer a nivel europeo justamente con el mismo argumento de "protección a la infancia y a la adolescencia". Paralelamente, Ee debate se produce en un contexto de creciente presión social e institucional sobre las plataformas digitales, donde varias familias francesas han presentado denuncias en masa contra TikTok tras suicidios de adolescentes que consideran relacionados con contenidos peligrosos. En enero la ANSES publicó una evaluación científica adicional sobre los riesgos para la salud asociados a las redes sociales. El Gobierno francés cita también experiencias internacionales, como la de Australia, donde las autoridades ya informaron de la suspensión de 4,7 millones de cuentas de menores tras la entrada en vigor de una prohibición similar para menores de 16 años.