Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos de América y uno de los principales responsables operativos de la política migratoria del segundo mandato de Donald Trump, se enfrentó a la siguiente pregunta formulada por un periodista en una rueda de prensa sobre las protestas contra el ICE y las redadas federales: "¿Tiene usted alguna duda moral o ética por detener a un niño de cinco años que regresa del colegio de preescolar?". Tras algunas evasivas, Bovino fue tajante: "No tengo ningún problema en hacer de Estados Unidos un lugar más seguro cuando detenemos a inmigrantes ilegales". La pregunta venía a raíz de una redada de agentes de ICE que "detuvieron" a un niño de cinco años de ascendencia ecuatoriana, Liam Conejo Ramos, cuando regresaba con su padre del preescolar.

En otra intervención, Bovino respondió a las críticas que lo comparan con la policía política de la Alemania nazi: “Llamarnos Gestapo o decir que secuestramos a la gente conlleva acciones y consecuencias penales; decir esto es un tipo de difamación contra las fuerzas del orden”. Bovino ha sido también uno de los principales defensores públicos de los agentes implicados en asesinatos.

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Después de que agentes federales abatieran a tiros al enfermero desarmado Alex Pretti, Bovino sostuvo que cuando alguien “interfiere, obstruye, retrasa o asalta a los agentes y además porta un arma, esa es una decisión de esa persona”, atribuyendo la responsabilidad del desenlace a la víctima. En Minnesota, después del asesinato de Renée Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años, declaró: “Mis respetos para ese agente del ICE. Me alegra que haya salido con vida”, según declaraciones recogidas por la prensa nacional estadounidense.

El protagonismo de Bovino se consolidó en junio de 2025, cuando Donald Trump lo situó al frente de las redadas migratorias en Los Ángeles ante su frustración por el ritmo de deportaciones. Aquella operación marcó un antes y un después en la política migratoria federal, con miles de detenciones y un despliegue policial que incluyó cargas contra manifestantes, uso de gas lacrimógeno y operativos en espacios públicos. Desde entonces, Bovino ha dirigido operaciones similares en Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y Minnesota.

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El deportador descendiente de inmigrantes italianos

Nacido en Carolina del Norte en una familia de migrantes italianos, Bovino ingresó en la Patrulla Fronteriza en 1996 tras una breve etapa en la policía local, según detalla su perfil profesional. Ha definido reiteradamente a la agencia como “la obra de mi vida” y la ha descrito como una “familia”, afirmaciones recogidas en entrevistas y pódcasts especializados. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, lo presentó públicamente como el “comandante en jefe general” de la Patrulla Fronteriza, consolidándolo como uno de los principales portavoces operativos de la estrategia migratoria de la administración Trump.