El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha intensificado la presión militar sobre la República Islámica de Irán con una amenaza explícita de ataque. En un mensaje en Truth Social, Trump ha declarado que una "armada enorme", encabezada por el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln, se dirige al país y está "lista, dispuesta y capaz para cumplir rápidamente su misión, con velocidad y violencia, si fuera necesario". Según informan las agencias internacionales, el mandatario exige a Teherán que negocie "inmediatamente" un nuevo pacto que garantice "NO ARMAS NUCLEARES", advirtiendo que, de lo contrario, el próximo ataque sería "mucho peor" que el bombardeo conjunto con Israel de junio pasado, conocido como Martillo de Medianoche.

La llegada del grupo de combate del portaaviones Abraham Lincoln al área de operaciones del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) fue confirmada este lunes, según The Washington Post. El despliegue forma parte de una acumulación de fuerzas militares más amplia que incluye destructores adicionales y un escuadrón de cazas F-15E recientemente desplegado en la región. Dos funcionarios estadounidenses citados por Reuters corroboraron la presencia del portaaviones en Oriente Medio, una movilización que Trump comparó con la enviada previamente a Venezuela.

Irán responde: "Es más probable la guerra que la negociación"

La respuesta iraní ha sido de firmeza y preparación bélica. El viceministro de Exteriores, Kazem Ghariabadi, afirmó en una rueda de prensa reportada por la agencia EFE que su Gobierno considera ahora "más probable la guerra que la negociación". Ghariabadi advirtió que Irán daría una "respuesta contundente a cualquier agresión" y que cualquier ataque, incluso limitado, sería respondido de manera "adecuada". Un alto funcionario iraní, citado previamente por The Washington Post, fue más lejos al señalar que Teherán consideraría cualquier ataque como "una guerra total" y prometió una represalia "en la manera más dura posible".

La crisis actual marca un giro táctico de la administración Trump, que hasta hace días centraba sus amenazas en la represión de las protestas internas en Irán. La estrategia de "máxima presión" de Trump sobre el país persa no ha funcionado hasta ahora, puesto que las protestas no han forzado un cambio político en el país. Previamente, Trump había retirado en 2018 a EE.UU. del acuerdo nuclear (JCPOA) firmado en 2015, y ahora exige otro en términos más favorables para Washington. Mientras Trump afirma que la flota está lista para actuar "como en Venezuela", los países del mundo observa con alarma la escalada más directa entre Washington y Teherán en años.