Los sindicatos de la plantilla francesa de Ubisoft han acordado convocar una huelga de tres días, del 10 al 12 de febrero, en respuesta al anuncio de la dirección de suprimir hasta 200 puestos en la sede de Saint-Mandé (Île-de-France) y de poner fin al modelo de teletrabajo acordado. Según informa el diario L'Humanité, la lucha, que parte de una amplia intersindical local (STJV, Solidaires Informatique, CFE-CGC, CGT, Printemps écologique), está siendo coordinada con las secciones sindicales de la empresa en el Estado español, Alemania e Italia para intentar darle una dimensión internacional. Esto representaría la primera huelga coordinada a este nivel en la historia del gigante del videojuego.

La decisión de la dirección de imponer una "ruptura convencional colectiva" —un despido negociado para "voluntarios"— afectaría a cerca del 19% de los 1.100 asalariados de la sede central francesa. Chakib, delegado de Solidaires Informatique en Ubisoft París, declaró al medio galo: "Hicimos una media jornada de huelga cuando supimos del plan de austeridad y del fin del teletrabajo, pero era para anunciar que nos movilizaríamos. Esto no pasará como la dirección desea y permitiremos a los asalariados expresar su rabia". Los trabajadores denuncian un "menosprecio" por parte de una dirección que anuncia primero las decisiones "a los accionistas, a los periodistas y en último lugar a los asalariados", según Vincent, representante del STJV.

La crisis en Ubisoft es profunda y trasciende los despidos. La empresa ha anunciado la cancelación del desarrollo de seis títulos, incluido el muy esperado remake de Prince of Persia: Las arenas del tiempo, y el retraso de otros siete, lo que podría generar una pérdida operativa de mil millones de euros solo para este ejercicio. Además, ha lanzado un nuevo plan de "reducción de costes" de 200 millones de euros, que se suma a los 300 millones ya ahorrados desde 2023. En los últimos años, la compañía ha cerrado estudios en EE.UU., Japón, Reino Unido y Suecia, y ha echado a la calle a más de 3.000 empleados internacionalmente.

La movilización sindical, pionera en traspasar fronteras en la empresa, busca también defender el teletrabajo, un derecho por el que ya hubo varias huelgas en 2024 y que la dirección ha decidido unilateralmente revocar, volviendo a imponer la presencialidad. La empresa, que cuenta con unos 17.000 asalariados en todo el mundo, mantiene una gran opacidad sobre sus planes internacionales, según denuncian los representantes franceses, quienes aseguran que la dirección "improvisa" y no comunica sus intenciones reales, generando incertidumbre y malestar en todas sus filiales. Sin embargo, los trabajadores conocen que el poder de la patronal es internacional, y responden a una escala ajustada.