El 10% de los hogares con mayor patrimonio del Estado español posee el 42% de la riqueza inmobiliaria destinada a vivienda en el país, según los datos experimentales de distribución de la riqueza publicados este jueves por el Banco de España. Según informa El País, este grupo, el decil más alto de la distribución, concentra un patrimonio en inmuebles residenciales estimado en unos 2,6 billones de euros. En el extremo opuesto, la mitad más pobre de los hogares del Estado español solo tiene el 12,5% de ese patrimonio, equivalente a 776.000 millones de euros.

La estadística, que analiza la primera mitad de 2025, muestra una tendencia de concentración creciente desde 2011. En ese año, el 10% más rico poseía el 34,3% de la riqueza en vivienda, por lo que su participación ha aumentado 7,5 puntos porcentuales en 14 años. Simultáneamente, la mitad más pobre ha reducido su parte desde el 20,6% al 12,5% actual, perdiendo también en términos absolutos, pasando de 852.000 millones a 776.000 millones de euros. El patrimonio inmobiliario del decil más rico triplica así al de toda la mitad inferior de la población.

El 10% más rico concentra el 86% de acciones cotizadas

La desigualdad es aún más pronunciada en otros activos financieros. El Banco de España detalla que el 10% más acaudalado concentra en torno al 86% del total de las acciones cotizadas (unos 141.000 millones) y aproximadamente el 85% de las participaciones en fondos de inversión (alrededor de 459.000 millones). En el capítulo de riqueza empresarial, que incluye negocios por cuenta propia y participaciones no cotizadas, este grupo acumula 1,2 billones de euros, el 78% del total.

En el conjunto de la riqueza neta (activos menos deudas), la fotografía es similar: el decil superior posee el 53,5% del total, unos 4,8 billones de euros, mientras que la mitad más pobre dispone solo del 8,6%, equivalente a 779.000 millones. Los datos vuelven a demostrar que la vivienda, principal activo patrimonial de los hogares, actúa como un motor clave de la desigualdad de clases, una dinámica que, lejos de corregirse, se ha intensificado en la última década y media.