Diez hombres imputados por violar a un niño de cinco años con sumisión química en Lille
La Fiscalía francesa revela que el padre del menor facilitó las agresiones en febrero de 2025, con todos los acusados en prisión salvo uno que se suicidó.
La Fiscalía de Lille ha imputado a diez hombres, de entre 29 y 50 años, por la presunta violación bajo sumisión química de un niño de cinco años, hechos ocurridos en un apartamento de la ciudad entre noviembre de 2024 y febrero de 2025. Entre los acusados figura el padre del menor, imputado por agresión sexual con incesto, complicidad en violación y agresión sexual agravada contra su propio hijo, según el comunicado oficial de la Fiscalía este martes. La investigación se abrió el 15 de febrero de 2025 tras una denuncia policial por organizar una violación vía sumisión química.
El progenitor puso al niño “en contacto con hombres adultos” durante esa noche. Las pesquisas, dirigidas por un juez de instrucción, abarcan también delitos de violación y agresión sexual con tortura y acto de barbarie, así como la administración de sustancias a un menor de 15 años para alterar su discernimiento. Las primeras diligencias han confirmado la veracidad de los hechos, que se prolongaron varios meses.
Nueve de los diez acusados permanecen en prisión preventiva; el décimo se quitó la vida en junio de 2025 tras ser arrestado. Según la cadena BFM, a los implicados se les acusa además de “actos de maltrato hacia un animal doméstico” y “agresión sexual en grupo” sobre el animal. Un medio local, Dernières Nouvelles d’Alsace, precisa que uno de los imputados recibió en su teléfono un vídeo de aquella noche filmado por los participantes y no lo denunció a la policía, aunque la Fiscalía no confirma en su nota si los hechos se grabaron.
El menor se encuentra ahora con su madre, separada del padre antes de los hechos, en un caso que surge un año después del juicio por el caso Gisèle Pelicot —donde su marido Dominique Pelicot drogó la drogó para que decenas de hombres la violaran— y tan solo dos meses después de la condena a 20 años de prisión del cirujano Joël Le Scouarnec por violar a 299 pacientes, la mayoría menores, mientras estaban sedados en hospitales públicos o consultas privadas. Tanto Pelicot como Le Scouarnec recibieron la pena máxima por estos delitos.
La narrativa reaccionaria de las violaciones, en cuestión
Casos como el de Lille, el de Gisèle Pelicot, Joël Le Scouarnec, el policía que secuestraba a mujeres a punta de pistola para violarlas o el propio escándalo silenciado del MeTooPolice en general, demuestran el estado podredumbre social en el Estado francés, donde las agresiones sexuales más monstruosas brotan del núcleo familiar, de figuras respetables de la clase media y hasta de profesionales insertados en los aparatos de Estado. Los sectores reaccionarios insisten en culpar a extranjeros o colectivos marginalizados para desviar la mirada, pero la realidad aplastante demuestra que el horror se gesta en el entorno más próximo y confiable, alimentado por la impunidad que protegen las instituciones. Esta distorsión narrativa no solo invisibiliza a las víctimas de abusos cotidianos, sino que perpetúa un sistema de dominación que resguarda a los agresores de verdad mientras criminaliza a los de abajo.